8 de septiembre de 2016

EL PROPÓSITO ESPIRITUAL DE LA MENOPAUSIA.

Durante las primeras etapas de la menopausia, algunas mujeres experimentan un periodo de duelo que parece interminable. Este duelo es una faceta de un poderoso proceso emocional de muerte y renacimiento.
¿Y por qué la mujer debe pasar por un duelo durante esta fase de su vida? Experimenta un duelo porque muere psicológicamente y llora una pérdida porque suelta el dolor del mundo a través de su útero. Si renuncia a identificarse con su fertilidad, con ser madre, amante, esposa, secretaria, artista, recepcionista, mujer menstruante, conectará cada vez más profundamente con el misterio intemporal de su propia fuente interna.

La mujer es un insondable océano de Amor, un eterno manantial de devoción hacia la fuente de su Diosa interior. En el fondo de su corazón desea de forma natural vivir en consonancia con este lugar de amor devoto. Pero demasiado a menudo se ve obligada a abandonar su santuario infinito de oscuridad lunar femenina para entrar en la deslumbradora claridad solar del externo sueño mundano masculino. Su realidad reside en la receptividad interna esencialmente yin. No es la de la existencia, de los relojes, del tiempo y de las estructuras lineales; sino que su realidad es innatamente cíclica, ovular, circular, espiral. Cuando la mujer está demasiado ligada al mundo exterior de las creencias irreales en torno a la menopausia, no puede abrazar conscientemente el gozo y la libertad que hallaría si, en aquel momento, entrase profundamente en su cuerpo.
Aunque el periodo menopáusico significa un final, también ofrece la expansiva libertad de los nuevos comienzos. Si la mujer se cree la tergiversación de la sociedad moderna según la cual la menopausia es el fin de su vida como mujer real, sufrirá. Por eso pasa por un proceso de duelo. Sufre porque el mundo moderno no honra su poder gentil y misterioso, sufre porque sabe, desde el fondo de su corazón, que ser mujer es mucho más que la superficialidad de la sociedad contemporánea.

Durante la transición menopáusica, su universo interno de oscuridad la atrae suavemente, gentilmente, profundamente y a menudo tumultuosamente hacia sí. En la mitología antigua, la mujer era la seductora sirena del mar que cantaba dulcemente a los náufragos para seducirlos y llevárselos hacia las oscuras cavernas de sus profundidades oceánicas. Nuestra civilización actual, la civilización que ignora el poder emergente de las mujeres menopáusicas, no puede captar su profundidad, porque prospera en las aguas superficiales de la irrealidad.
Cuando el dolor del amor insatisfecho entra en su útero, sucede a menudo que la mujer suprime el dulce perfume de su esencia, para poder enfrentarse al mundo exterior. Puesto que eso requiere una fuerza ajena a su ritmo cíclico femenino, crea un caparazón duro y, al mismo tiempo frágil, que esconde su vulnerabilidad y gentil fuerza.

Durante el viaje de la menopausia, la  mujer se desprende de muchos dolores reprimidos, de forma que su sabiduría amorosa puede resplandecer a lo largo de esta fase de la vida que le concede la capacidad de realizar tantas cosas. Mientras, durante esta purificación única, la sabia y amorosa conciencia interna de su útero busca la liberación, la mujer a menudo derramará lágrimas de dolor y pena por la pérdida de todo lo que nunca más podrá ser.
Desde que empezó a menstruar, su profunda relación con el cuerpo ha cabalgado de forma innata y fluida con el ritmo cíclico de las fases de las mareas, las estaciones y la luna. Como su amada madre tierra, la mujer experimenta eternamente un ciclo infinito de nacimiento, muerte y renovación. Cada mes es nutrida y colmada por la sabiduría de su ciclo menstrual, y cada mes potencialmente profundiza más en el misterio de su ser. Lágrimas de amor, de nostalgia y de remordimiento a menudo afloran desde una pena profunda que ha formado parte del espíritu femenino durante siglos. Si se trata de una madre que ha puesto todo el amor en sus hijos, puede que ahora debe enfrentarse a la realidad de un nido y un corazón vacíos, ahora que sus niños han crecido de golpe, han desplegado sus alas y han volado. Ahora bien, en el interior de su vacuidad tiene, esperándola, el tesoro. En el silencio y la calma tiene, esperándola, el poder. En el desahogo de su duelo tiene, esperándola, el gozo y la luz radiante.
¿Por qué se lamenta, pues, la mujer? Se lamenta porque esta pérdida inexplicable parece casi insoportable. Aún no sabe que las bendiciones que recibirá serán abundantísimas, porque antes debe experimentar el vacío. Se lamenta porque no ha sido reconocida, comprendida ni amada. Y cuando la preciosa copa, el cáliz sagrado de su útero, se haya vaciado del duelo, empezará a prepararse para una vida de sabiduría y de paz llena de gracia. Empezará a llenar su copa con la riqueza abundante de nuevas bendiciones.
Si se trata de una mujer que no ha sentido nunca la madurez de su útero a punto de dar a luz, que no ha sentido fluir dulce leche de sus pechos, que no ha sostenido sus criaturas dulcemente cerca del corazón y las ha nutrido hasta la madurez, quizás ahora lamenta que, irrevocablemente, nunca será madre. Nada puede parar este lamento, porque ahora es el momento en que debe desbordarse hasta que haya disuelto todo lo que inhibe el nacimiento de su sabiduría, su poder y su libertad.

¿Por qué, querida mujer, sufres tanto? En realidad no has perdido nada, porque no tiene nada que perder. Sin embargo, ahora debes sufrir, porque es una parte necesaria de la sabiduría que ha de nacer en ti. Sufres porque estás soltando todo lo que en ti es irreal. Sufres porque estás soltando todo los apegos a los roles externos y a los éxitos que has tenido. Sufres porque ya no sabes quién eres. Sufres por todas tus amadas hermanas, el amoroso poder de las cuales ha sido reprimido e ignorado durante siglos.
Sufres porque eres una mujer que ha vivido en un mundo dominado por los machos. Sufres porque anhelas que a las profundidades de tu útero llegue, tiernamente, y apasionadamente, un hombre que está demasiado ocupado pensando, haciendo y viajando a otros planetas para parar un momento y amarte a ti y a tu venerada madre tierra.
El proceso de duelo de la mujer durante la menopausia es una purificación que limpia el lastre del pasado que hay en su corazón, cuerpo, espíritu y mente. Las aguas purificadoras de sus lágrimas la obsequian con un sentido profundo de gozo, fuerza y libertad. Su nueva vida no puede emerger plenamente hasta que suelte conscientemente todo aquello que no pueda acarrear en su viaje de poder y sabiduría.
La mujer sufre un duelo porque ha acumulado capas de pensamientos, emociones y creencias que no corresponden a lo que ella es verdaderamente. El duelo consiste en desprenderse de aquello que no es real en su cuerpo, en su corazón y en su psique. El duelo es la puerta de entrada de la sabiduría, el poder y la libertad.

Texto: Roslyne Sophia Breillart
Traducción: Eulàlia Pàmies y Sophia Style
Fuente:http://www.corazondeluna.com/


29 de agosto de 2016

VEDANTA PRÁCTICO.

Debes ser un vedantín práctico. Debes de vivir en el espíritu del Vedanta. El mero teorizar y conferenciar no es más que gimnasia intelectual y combate lingüístico. El sol, el Ganges, las flores, los árboles, el sándalo, las frutas, las vacas, todas las cosas de la naturaleza enseñan Vedanta práctico al mundo. Viven para servir a la humanidad con espíritu desinteresado. El sol irradia su luz con igual fuerza a la chabola del labrador y al palacio del rey. Las flores esparcen su fragancia para todos sin esperar nada a cambio. Las frías y refrescantes aguas del Ganga son bebidas por todos. Todos los árboles frutales obran del mismo modo, complacen al hombre que les alimenta tanto como al que les corta. Las vacas sirven para alimentar a los bebes, a los niños, a los inválidos y a los convalecientes. Aprende la lección de estos Vedantines prácticos y hazte sabio.
El Vedanta, o el conocimiento del Ser, no es propiedad exclusiva de los sannyasins ni de los monjes. El Vedanta no requiere teñir las ropas propias. No te exige retirarte a las cuevas. Puede ser practicado en casa. Puede ser practicado en todas las circunstancias de la vida.
El Vedanta no predica una doctrina de negación del esfuerzo humano. Lo que quiere de ti es un cambio de actitud mental. Requiere un nuevo ángulo de visión. Hasta ahora el mundo lo era todo. A partir de ahora, únicamente la Realidad debe de serlo.
Aprende a discriminar entre lo permanente y lo impermanente. Contempla al Ser en todas las criaturas y en todos los objetos. Los nombres y las formas son ilusorios. Por lo tanto, elimínalos. Sirve al Ser en todos. Funde todas las diferencias ilusorias. Mézclate con todos. Destruye la idea sexual y la idea de un cuerpo pensando constantemente en el Ser. Fija tu mente en el Ser mientras trabajes. Eso es Vedanta práctico. Esa es la esencia de las enseñanzas de los sabios de antaño. Pon en práctica todas estas cosas en la batalla diaria de la vida. Brillarás así como un Yogui dinámico.

Swami Sivananda

24 de agosto de 2016

DEJA QUE UN SENTIMIENTO TE ABRA POR COMPLETO.

He aquí las malas noticias:
No puedes “superar” un sentimiento. No puedes “pasar” de él. No puedes liberarlo. No puedes dejarlo ir. No lo puedes transformar o transmutar. Ni siquiera puedes sanarlo. Todas esas ideas vienen de la mente, no del cuerpo, no del Corazón. Todas ellas son formas sutiles de violencia, sigilosas formas de decirle “no” a un sentimiento, con el fin de hacerlo desaparecer, de llevarlo a la muerte. Aprendemos a dejar ir ese “dejar ir”. Olvidamos el intento de liberar. Ponemos fin al agotador esfuerzo de sanar. En su lugar, estamos presentes. Ofrecemos al sentimiento nuestra simple presencia. Nuestra atención libre de resistencia. Nuestro amor.

He aquí las buenas noticias: 
En este campo de presencia el sentimiento deja de ser un problema, un enemigo, una aberración, una mancha, un obstáculo para la libertad. Ya no es “algo malo”. Ya no es “negativo”. Ya no es una amenaza. Ya no es un hijo no deseado. Ahora eres su guardián, su protector, su amoroso padre, su Hogar. Y es acogido con gran ternura, en un apacible espacio de aceptación, el sentimiento se queda por un rato, o se va, o regresa, o nunca regresa, pero de cualquier manera, estás sanado de la necesidad de encontrar sanación en algún otro lado. No sanas sentimientos, ellos te sanan, cuando les permites guiarte de vuelta a tu Completud original, a tu amorosa naturaleza, a tu respiración, a tu lugar en esta Tierra.
Jeff Foster
Fuente: Facebook: Jeff Foster en español


9 de agosto de 2016

NO TE DEMORES DONDE NO HAY AMOR.

No te demores donde no hay amor. Donde no exista el acto de corresponderte. Donde más que ilusiones, hay heridas. Donde la intención sea solo tuya. No te demores cuando mientan y al final del día solo quede soledad en tu corazón y pensamientos. Donde seas segunda opción. Donde anheles más tiempo, espacios, comprensión. Donde tus sueños se vean hechos añicos por cumplir los de otros. Donde sea más constante la ausencia que la compañía. No puedo decirte que no lo vivas, date la oportunidad de experimentarlo y darte cuenta que eso NO es amor. De valorar lo que siempre has merecido, de vivir la obscuridad para saber apreciar la verdadera luz. No puedo pedirte que te vayas, solo no te demores, que el tiempo en su perfecta sabiduría te dirá cuando ha concluido su enseñanza, mostrándote el camino del AMOR PROPIO. 
Kok - Uhga 
Fuente: Facebook "Cuadernos de Magia

21 de julio de 2016

NINGÚN LUGAR ESTÁ LEJOS...

"La pequeña Rae está creciendo y voy a su fiesta de cumpleaños con un regalo", dije al halcón. Tuve una extraña sensación al decir voy y pequeña y cumpleaños después de hablar con el colibrí y el búho y el águila, pero lo dije así para que el halcón comprendiese. Debajo de nosotros, a lo lejos, se derramaba el desierto, y al fin dijo: - "Mira, entiendo muy poco de lo que dices, pero lo que menos entiendo es crecer". - "Por supuesto, crecer", respondí. "Rae está más cerca de ser adulta, un año más lejos de ser una niña. ¿Acaso eso es tan difícil de entender?" El halcón aterrizó por fin en una playa desolada. - "¿Un año más lejos de ser una niña? ¿Eso no suena como crecer?" Y elevándose en el aire, partió. Yo sabía que la gaviota era muy sabia. Mientras volaba con ella pensé con sumo cuidado y elegí las palabras de modo que, cuando hablara, ella supiese que yo estaba aprendiendo. - "Gaviota", dije por fin, "¿por qué vuelas conmigo a ver a Rae, cuando en verdad sabes que ya estoy con ella?" La gaviota descendió sobre el mar, sobre las colinas, sobre las callas y suavemente aterrizó en tu azotea. - "Porque lo importante", dijo, "es que tu sepas esa verdad. Hasta que la sepas, hasta que verdaderamente la comprendas puedes mostrarla sólo de maneras más pequeñas, y con ayuda externa de máquinas y personas y aves. Pero recuerda", agregó, "que el ser desconocida no impide que la verdad sea verdadera". Y partió. Ahora es tiempo de abrir tu regalo. Los obsequios de latón y de vidrio se gastan en un día y desaparecen. Pero yo tengo un regalo mejor para ti. Es un anillo para que lo uses. Centellea con una luz especial y nadie puede quitártelo; no se lo puede destruir. Eres la única en el mundo entero que puede ver el anillo que hoy te entrego, tal como yo fui el único que pude verlo cuando era mío. Tu anillo te otorga un nuevo poder. Usándolo puedes elevarte en las alas de todas las aves que vuelan... Puedes ver a través de sus dorados ojos, puedes tocar el viento que sopla por entre sus aterciopeladas alas, puedes conocer el júbilo de llegar muy alto sobre el mundo y todas sus preocupaciones. Puedes permanecer cuanto quieras en el cielo, después de la noche, durante la salida del sol, y cuando tengas ganas de bajar otra vez tus preguntas tendrán respuestas y tus angustias habrán desaparecido. Como cualquier cosa que no se puede tocar con las manos ni ver con los ojos, tu regalo se torna más poderoso a medida que lo usas. Al principio podrás usarlo solamente cuando estés en el aire libre, observando al pájaro con el que vuelas. Pero más tarde, si lo usas bien, funcionará con aves a las que no puedes ver, y al final comprobarás que no necesitas anillo ni pájaro para volar sola sobre el silencio de las nubes. Y cuando ese día te llegue, debes dar tu regalo a alguien que sepas que lo usará bien, y que pueda aprender que las únicas cosas que importan están hechas de verdad y alegría y no de la latón y vidrio. Rae, esta es la última fiesta que celebraré contigo, después de haber aprendido lo que me enseñaron nuestros amigos, los pájaros. * No puedo ir a estar contigo porque ya estoy allí. * No eres pequeña porque ya has crecido, jugando entre los momentos de tu vida como lo hacemos todos, por la diversión de vivir. * No tienes cumpleaños porque siempre has vivido; jamás naciste y nunca morirás. No eres hija de las personas a quienes llamas madre y padre, sino su compañera de aventuras en una luminosa jornada para comprender las cosas que son. Cada regalo de un amigo es un deseo de felicidad, como este anillo lo es para ti. Vuela libre y dichosa más allá de los cumpleaños y a través de la eternidad, y nos encontraremos alguna que otra vez cuando lo deseemos, en medio de la única celebración que jamás puede terminar.

Richard Bach

10 de junio de 2016

¿LA ESPIRITUALIDAD LLEVA CONSIGO UN ELEMENTO SAGRADO O SÓLO ES FUNCIONAL?

Referirse a un no-saber es sagrado. La espiritualidad que aprendemos, que estudiamos, no tiene ningún carácter sagrado. Es una miserable escenificación para personas que tienen miedo a vivir. La espiritualidad surgida de lo sagrado es no pensada, no organizada, no elaborada, no utilizada. Esta espiritualidad es lo sagrado.
La espiritualidad no es un refugio, un medio, una muleta. No está para compensar el fracaso de la vida. Es un dinamismo, el presentimiento de que los acontecimientos de la vida tienen un sentido más allá del pensamiento. La espiritualidad es este presentimiento de la humildad, de un total no-saber. Cuando me despierto a esta no-comprensión de la vida, cuando dejo de pretender explicar lo que me pasa, necesitar esto o pensar que aquello no debería haberse producido, hay humildad. Se acabó la pretensión de saber lo que es o no es justo para mí y para el mundo. Se produce una escucha. Esta escucha es lo sagrado, la espiritualidad misma.
Todo saber espiritual es una miserable caricatura. Toda enseñanza Y codificación espirituales son actos de ciegos guiando a ciegos. El saber procede del pensamiento, de la memoria. ¿Qué puede haber de sagrado en ello? Lo que es sagrado es el sentir, la disponibilidad para la belleza, para la vida. Ello se actualiza en todos los ámbitos, pero nunca se puede actualizar formalmente. Cuando te enamoras, no lo sabes. Hay una efervescencia. El día que te dices estoy enamorado, se acabó, has abandonado la autenticidad, has creado una situación. Cuando estás realmente enamorado, cuando amas profundamente a alguien, lo ignoras. Cuando te dices amo a alguien, te estás contando una historia. La belleza no es conceptualizable. La alegría no se puede degustar. Cuando estás en la ópera, hay momentos de no-saber, de puro gozo. Pero si intentas degustar la emoción, ello provoca una forma de conflicto. No hay nada que degustar. La espiritualidad que da seguridad sólo tiene valor a nivel psiquiátrico. La espiritualidad que sabe lo que es preciso hacer, o qué no hacer, qué es justo o injusto, moral o no, participa de los parapetos dispuestos por la sociedad. Puede tener un valor a nivel jurídico, pero no conlleva nada sagrado. Es una ideología.
Las ideologías proceden del miedo. Sin miedo no hay necesidad de ser nada, de identificarme con esto o aquello. Es el miedo lo que me inventa. Creerse francés, blanco, negro, judío, rico, pobre, budista, hindú, cristiano, ateo: todo proviene del miedo. En un movimiento de no-miedo, no reivindico nada de nada. Esta no-reivindicación abre a la disponibilidad. Todo lo que se me aparece se convierte en cercano, fácil, profundamente yo mismo. No encuentro más que a mí mismo. No hay nada extraño.
Si algo me resulta extraño, ello significa que estoy en un cuento, una pretensión de ser alguien. ¿Puedo hacer un gesto sin pretender algo? ¿Puedo mirar un árbol sin saber, sin intentar encontrarme en mi saber sobre el árbol? Esta observación, este cuestionamiento es espiritual. ¿Puedo no esperar nada un instante? ¿Estar completamente presente? Entonces no hay ninguna codificación posible; no me puedo poner esta disponibilidad en el bolsillo y pretender: Estoy disponible.
Pero intentar encontrarse en el cristianismo, el budismo, el hinduismo o el islam; tener la necesidad de poseer un marido, hijos, un amante; necesidad de identificarse con un país, una nacionalidad, un color, una raza, un equipo de fútbol, unos gustos literarios, cinematográficos, etc.: esta espiritualidad está relacionada con la patología. Si la gente no defiende estas imágenes piensa que no tiene nada. Está preparada para luchar para conservarlas... Ello está enteramente justificado, pero no nos concierne aquí. Nuestras reuniones están hechas para quienes presienten que, cuando paran de inventar algo, ya no hay pertenencia posible; que todas las religiones, las razas, las etnias, los saberes, las nacionalidades no son más que inventos del miedo; que la cultura, el mundo, la sociedad son otros tantos inventos para no ver en profundidad.
Hasta que no se llega a esta convicción, es justificado creerse francés, budista o casado: sin estas creencias todavía se necesitarían más clínicas psiquiátricas. En un momento dado, ya no necesitas apropiarte de lo que sea; prosigues con tu funcionamiento exterior, pero ya no te adhieres a estos sistemas de defensa codificados en seudo-saberes. La belleza de la vida está en el instante. No puede limitarse a un marco. En el instante estoy libre de todo marco. En apariencia sigues siendo esto o lo otro, pero profundamente ya no te sientes limitado. Esta espiritualidad no tiene forma ni nombre.

Éric Baret

Fuente: http://www.advaitainfo.com/

18 de mayo de 2016

LA VIDA.

La vida no es para soportarla, es para disfrutarla y abrazarla. La creencia de que debemos encogernos de hombros y vivir una existencia de escasez y privaciones para tener nuestra “recompensa en el Cielo” es una creencia co-dependiente. Y sin embargo, la mayoría de nosotros todavía tenemos temporadas en que la vida es estresante y reta a nuestra habilidad para soportarla. Pero en la recuperación estamos aprendiendo a vivir nuestra vida, a disfrutarla y a manejar las situaciones como vienen. Nuestras habilidades de supervivencia nos han servido bien. Nos han acarreado en tiempos difíciles, de niños y de adultos. Nuestra capacidad para congelar sentimientos, negar problemas, privarnos a nosotros mismos y lidiar con el estrés nos ha ayudado a llegar a donde estamos hoy. Pero ahora estamos a salvo. Estamos aprendiendo a hacer algo más que sobrevivir. Podemos dejar ir conductas de supervivencia enfermizas. Estamos aprendiendo maneras nuevas, mejores, de protegernos y cuidar de nosotros mismos. Estamos libres para sentir nuestros sentimientos, identificar problemas y resolverlos, y darnos a nosotros mismos lo mejor. Estamos libres para abrirnos y sentirnos vivos. Hoy dejaré ir mis habilidades para soportar y sobrevivir. Escogeré un nuevo modo de vivir, uno que me permita estar vivo y disfrutar de la aventura.
Melody Beattie
“El lenguaje del adiós”


2 de mayo de 2016

¡HUMANOS!

¡HUMANOS!
¿Por qué se vuelven contra ustedes mismos?
Se sienten, tristes, heridos, asustados, lejos del amor. Se sienten indignos, insignificantes, ignorados. Se sienten enfadados a veces. Frustrados a veces. ¡Pero todo lo disimulan! Se ponen una máscara. Pretenden estar bien. Son brillantes a la hora de fingir. Juegan a ser el tipo agradable, la niña feliz, el que sabe, el fuerte, el que confía en sí mismo, esa persona espiritual llena de encanto, el que ya no siente nada.
¿Por qué dividirse en dos?
¿Por qué sumergir la mitad de ustedes mismos en la oscuridad?
¿Por qué la necesidad de sostener una imagen?
¿Para ganar amor?
¿Para agradar a los demás?
¿Para protegerse del dolor que implica el rechazo?
¿Para controlar la opinión que los demás tienen de ustedes?
¿Por qué les interesa tanto caerles bien a los demás?
¿Qué importa que el mundo entero los rechace, cuando ustedes saben que son reales? ¿Por qué se agotan viviendo una mentira?
¿Cuándo fue que el Amor se convirtió en algo que tenían que ganarse?
La máscara ha sido arrancada, la pretensión finalmente llegó a su fin; oh, humanos, ¿acaso no ven que son amados exactamente cómo son?

Jeff Foster 
Fuente: Jeff Foster en español (Facebook)

9 de abril de 2016

PSICOLOGÍA DE LOS MANDALAS.

El psicólogo suizo Carl Gustav Jung consideraba que el comportamiento del hombre se moldea según dos estructuras básicas de conciencia, la individual y la colectiva; la primera se aprende durante cada vida en particular y la segunda se hereda de generación en generación, como si se tratase de un gen, pero en vez de definir el color café, azul o negro de nuestros ojos, esta herencia rige nuestros comportamientos más cotidianos. El Mandala formaría parte de los arquetipos humanos según Jung, razón por la cual dedicó parte de su obra a estudiar específicamente estos símbolos, realizando un profundo estudio sobre la influencia positiva que tendrían sobre la psiquis de los seres humanos, utilizándolos como instrumento conceptual para analizar y sentar las bases sobre las estructuras arquetípicas de la psique humana. De hecho, desde un punto de vista psicológico, el Mandala se definiría como la estructura de un determinado comportamiento-matriz de nuestra conciencia colectiva. Esto se manifiesta muy claramente cuando nuestra conciencia individual permanece en un estado de semivigilia: “son mandalas, por ejemplo, esos dibujos abstractos realizados mientras estamos ensimismados tomando un café o cuando, en una reunión o conferencia que no nos interesa, en vez de tomar notas, hacemos garabatos inconscientemente en la libreta. 

Estos dibujos, de una u otra manera, intentan compensar nuestra dispersión mental y ordenar en ese preciso momento nuestra existencia. Si analizamos dichos dibujos comprobamos que la mayoría de ellos están trazados a partir de figuras geométricas enormemente simples –planas, concéntricas. Vemos que sobre todo son el cuadrado y el círculo las figuras geométricas base para la materialización de estos dibujos tan primarios”.
La palabra “Mandala” viene del sánscrito y quiere decir “círculo y centro”, lo cual hace que en todo Mandala la figura geométrica del círculo esté presente en algún lugar de su estructura, ya que lo esencial para el sinnúmero de posibilidades y modalidades utilizadas para su representación es que se mantiene constante el principio de “centro”. Sin embargo estos diseños circulares contienen también una infinidad de otras formas geométricas, así como diversos colores y contenidos, los cuales son representaciones del mundo sutil, espiritual o mágico de quien los concibe. La función básica que tendrían entonces los Mandalas sería condensar y centralizar las energías positivas, ya sea del cosmos o de las personas, logrando dar así un sentido más armonioso y evolutivo a cualquier situación de caos y confusión. Esto ayudaría en el proceso de autoconocimiento, en torno a la propia sabiduría de nuestro ser espiritual, haciendo más fácil el camino hacia la autorrealización y la felicidad. A pesar de que existen muchos Mandalas propios y naturales del universo, otros muchos pueden ser creados a nivel del inconsciente colectivo, de la sabiduría espiritual o de la propia psiquis individual. “Algunos mandalas naturales son por ejemplo la forma de la Vía láctea, el sol, la luna, la tierra y cada uno de los planetas, satélites y asteroides en el cosmos. También son mandalas los remolinos o vórtices de agua, de viento, etc. Como Mandalas espirituales se pueden mencionar por ejemplo el símbolo chino taoísta del ying y yang y los trigramas del I-ching (el libro de las mutaciones). En la India el símbolo del mantra Om y también el Sri Yantra. En la América precolombina el Calendario Maya y el símbolo en el Kultrún, el tambor ceremonial de las Machis mapuches” 

Fernando Mureira

21 de marzo de 2016

“El incesante optimismo acerca del futuro sólo genera un mayor shock cuando las cosas salen mal; a través de luchar por mantener sólo creencias positivas acerca del futuro, el pensador positivo está menos preparado, y suele angustiarse más cuando aquello que sucede no puede convencerlo de que se trata de algo bueno." Oliver Burkeman
Es hora de que la humanidad despierte del trance de lo positivo-negativo. El pensamiento positivo es sólo la versión psicológica de la cirugía plástica del cuerpo. A largo plazo simplemente no funciona, y sólo crea más sufrimiento. El pensamiento positivo es realmente un pensamiento completamente obsesionado con la negatividad, enfocado en la negatividad, en guerra con la negatividad… lo que resulta bastante negativo, si lo pensamos bien.
El pensamiento positivo es la mejor manera de distraernos y desconectarnos de nosotros mismos, de los defectos, de las imperfecciones, de las peculiaridades, de las singularidades que percibimos en nosotros, y de los oscuros rincones que intentamos ocultar con tanto esfuerzo. Luchamos por esconder los aspectos ‘malos’ de nuestra experiencia sin convivir realmente con ellos, sin enfrentarlos, sin abrazarlos, sin sanarlos, sin amarlos. Dejamos de ver la belleza, y tal vez incluso el increíble potencial que contiene lo 'negativo’. Rechazamos una mitad de la vida, y no es de extrañar que nos sintamos incompletos.
Lo 'negativo’ es sólo un aspecto de nosotros mismos buscando desesperadamente amor, no rechazo ni más sofocación. Podríamos sentirnos mejor momentáneamente a través de distraernos de lo 'negativo’, pero en realidad, no hay ninguna fuente externa de felicidad.
Todo gira en torno a un malentendido primordial. La división positivo/negativo es tan sólo una creación de la mente dual. El pensamiento divide la luz de la oscuridad, la vida de la muerte, el bien del mal, lo santo de lo profano, y después hace el intento de sanar esas heridas auto-impuestas a través de más división, más guerra, más actividad dual. Pero no importa a qué tanta cirugía plástica mental o física te sometas, seguirás sintiéndote incompleto y lejos de Casa. La guerra no puede terminar con la guerra. La oscuridad no puede terminar con la oscuridad. La luz es el único poder.
¿Qué pasaría si tú no fueras la mente? ¿Qué pasaría si el pensamiento no pudiera definirte? ¿Qué pasaría si ambos aspectos de la vida, lo positivo y lo negativo fueran admitidos en la inmensidad que eres, como nubes en el cielo, como olas en el océano? ¿Qué pasaría si ninguna cantidad de cirugía plástica, si ningún “cuerpo perfecto”, si ninguna “mente perfecta”, pudiera conducirte hacia tu verdadera naturaleza, la cual está brillando en medio de toda la aparente imperfección, iluminando de igual manera tanto lo bueno como lo malo?
El pensamiento positivo no sana realmente en el sentido más profundo de la palabra, el pensamiento positivo crea el pensamiento negativo, y después, se opone a él. De esto puedes estar positivamente seguro. 

Jeff Foster

Fuente: presenciaconsciente.tumblr.com


25 de febrero de 2016

EL FLORECIMIENTO DE TU CAMINO.

Hay una razón por la que siempre sentiste que no encajabas. Como si hubieras sido un extraño de un planeta muy lejano. Como si hubieras nacido en la familia equivocada, en el mundo equivocado. Como si tu existencia hubiera sido un error cósmico.
Tu sensación de “no encajar” nunca fue un error, ni estuvo mal. ¡Fue profundamente inteligente! No era un signo de tu patología. Fue un signo de tu originalidad, de lo imposible que te resultaba conceptualizarte.
El hecho de no poder adaptarte a una situación absurda es inteligencia pura, ¡por eso mismo te sentiste inadaptado! No estabas dispuesto a reducir la inmensidad de tu ser, a encajonarte en un molde demasiado pequeño, demasiado limitante, demasiado violento, demasiado deshonesto para ti. Tú deseabas conservar tu singularidad, no perderte a ti mismo en la locura de este mundo. Tu familia no era tu familia; tu hogar no era tu hogar. Tal vez te llamaron loco, enfermo, anormal, ingrato, egoísta, malo; tal vez te trataron como un paria. Y por supuesto, desde su punto de vista, tenían razón. Juzgamos lo que nos hace sentir miedo. Rechazamos lo que no entendemos. Atacamos en los demás lo que en secreto odiamos de nosotros mismos. Tú fuiste el chivo expiatorio de su miseria inconsciente, su propio sentido de prisión psicológica. Un ciclo de violencia tan antiguo como la humanidad misma.
Nunca hubo nada mal en ti, por supuesto; simplemente estabas recorriendo un camino distinto de los demás, eso es todo. Tal vez perdiste la confianza en ti mismo en los últimos años. Pero hoy es un nuevo día. No abandones tu camino por culpa, ahora, porque quieras complacer a tus amigos y familiares, por mantener tu status quo. Deja de intentar adaptarte, mejor aprende a amar tu inadecuación para con los caminos ajenos. ¡Te estás adaptando a tu propio camino original!
Sí, a veces se siente miedo. Sí, a veces te inunda la duda y la incertidumbre y deseas volver a la “comodidad” de lo viejo. Pero esa vieja comodidad no era cómoda en absoluto. Tuviste que pagar un precio: tu espíritu. Tu alegría.
Ya no eres un seguidor. Recorres tu camino sin tener que disculparte. Te regocijas cuando tropiezas y caes. Celebras lo raro que eres, te ríes de tus errores. Los juicios de los demás son flores que caen a tus pies. Has encontrado la valentía, justo donde estás parado. Y eso hace toda la diferencia.
Jeff Foster

Fuente: Facebook “Jeff Foster en español”

3 de febrero de 2016

LA TRAMPA DEL ADVAITA.

“Sólo hay consciencia. Sólo hay el Ser. Sólo hay lo que Yo Soy. Todo lo demás carece de sentido, es desechable, no tiene importancia. El mundo manifiesto no es absolutamente nada, se trata de un juego sin sentido, lleno de ruido y furia, no significa nada.”

La enseñanza Advaita es muy parecida a la depresión, ¿o no?
Hay una línea muy fina, seguro.
He conocido a varias personas en los últimos años que creen que realmente lo han “entendido” cuando se trata de Advaita. En realidad sólo estaban deprimidos y no se daban cuenta. He ayudado a muchos a liberarse de la trampa del Advaita, como yo la llamo.
Veamos, sólo hay consciencia. Sólo hay el Ser. ¡Sí! Sin embargo, el reconocimiento profundo y pleno de este hecho indiscutible no le lleva a uno hacia la depresión, sino a un descanso profundo. Si todo es consciencia, entonces cualquier apariencia de aquello que llamamos el “mundo” es también consciencia. Puede que sólo haya el océano, pero el océano no considera a sus olas como una “mera apariencia” o como algo “que no tiene sentido”. El océano ES cada una de sus olas, este es el entendimiento fundamental en el corazón de todo. No existe ninguna separación. Esto significa que sea lo que sea el “mundo”, éste está hecho de lo mismo que yo estoy hecho, hasta el último ápice del mismo. Cada (sí, “aparente”) árbol, flor, montaña, galaxia, madre, padre, santo, pecador y pedazo de mierda de un perro en la acera. El mundo no es “nada”, tampoco es un “juego sin sentido” (¿quién separa el sentido del sin sentido, en última instancia? ¿quién separa el algo de la nada?). Todos estos son simplemente más conceptos que se suman a la pila de conceptos.
Ahora, nada es ajeno a mí, nada es “otro”, nada se encuentra fuera de lo que soy. ¡Todo es de la misma sustancia! Todo está conformado con mi misma sangre. Todo es familiar, todo ello son mis hijos. Y es por esto que todo es digno de amor y de mi aceptación, no por “mí”, sino por su propia naturaleza. Esto no es un rechazo frío de la existencia relativa, no, sino un abrazo natural, fácil, radical, de este frágil, precioso e impermanente mundo con una compasión desgarradora que constituye la destrucción de toda depresión. La mente podría entender el “Advaita”, pero el corazón se abre completamente a la compasión.
Me pregunto si hacemos pasar el mundo “impermanente” como “irreal” y “sin importancia” e incluso “sin sentido” por nuestro miedo a perderlo. Tal vez decir cosas como “la apariencia del mundo no tiene importancia” sea sólo una manera de protegernos de sentirnos decepcionados por ella.
Recordemos lo que Nisargadatta Maharaj dijo: “La sabiduría dice que soy nada. El amor dice que soy todo. Entre los dos, mi vida fluye.” Es sumamente fácil atascarse en esa parte del “nada”. He estado ahí, lo he vivido, me he puesto la camiseta. Pero de nuevo, tal vez ese malentendido también sea parte de cómo son las cosas. Todos somos tan inocentes, ¿o no?
Jeff Foster
Fuente: http://presenciaconsciente.tumblr.com/


25 de enero de 2016

BUSCAR...

Aunque soy viejo -repuso Govinda-, no he dejado de buscar. Jamás dejaré de hacerlo: ése parece ser mi destino. Y creo que tú también has buscado. ¿Quieres darme un consejo, venerable?
Siddharta declaró:
¿Qué podría decirte, venerable? Quizá que has buscado demasiado. Que de tanto buscar, no tienes ocasión para encontrar.
¿Cómo es eso? -preguntó Govinda.
Cuando alguien busca -continuó Siddharta-, fácilmente puede ocurrir que su ojo sólo se fije en lo que busca; pero como no lo halla, tampoco deja entrar en su ser otra cosa, ya que únicamente piensa en lo que busca, tiene un fin y está obsesionado con esa meta. Buscar significa tener un objetivo. Encontrar, sin embargo, significa estar libre, abierto, no necesitar ningún fin. Tú, venerable, quizás eres realmente uno que busca, pues persiguiendo tu objetivo, no ves muchas cosas que están a la vista.
Todavía no te comprendo muy bien -objetó Govinda-. ¿Qué quieres decir?
Y Siddharta contestó:
Hace tiempo, venerable, hace muchos años, que ya estuviste aquí una vez, junto a este río, y en su ribera hallaste a una persona durmiendo; entonces te sentaste a su lado para velar su sueño. Pero no reconociste a la persona que dormía, Govinda.
Sorprendido, y como hechizado, el monje miró a los ojos del barquero.
¿Eres tú, Siddharta? -preguntó con voz temblorosa-. ¡Tampoco esta vez te habría reconocido! ¡Te saludo de corazón, Siddharta, y me alegra profundamente volverte a ver! Has cambiado mucho, amigo ... ¿Así que te has convertido en barquero?
Siddharta sonrió amablemente.
Pues, sí, en barquero. Hay que cambiar mucho, Govinda. Hay quien debe llevar muchos hábitos, y yo soy uno de ellos, amigo. Sé bien venido, Govinda, y quédate esta noche en mi choza.


29 de noviembre de 2015

OPTIMISMO INTELIGENTE: FELIZ A PESAR DE TODO.

El divulgador científico y economista Eduard Punset, sintetiza  las claves del optimismo en tres puntos fundamentales que, según él, atraen la verdadera felicidad. Estos son: la esperanza de vida, la medicina personalizada y el conocimiento de las emociones. Sin embargo, estas son las claves de un optimismo que, en una situación crítica, se puede desmoronar ante  la voluntad y la salud mental debilitada de cualquier persona. Si esto es así, ¿quedan pocas esperanzas para ser feliz a pesar de todo? De ninguna manera, si te atreves a conocer y poner en práctica las claves del optimismo inteligente, la felicidad aparecerá.
“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.” Winston Churchill-
Pero, ¿qué es eso de optimismo inteligente?
No son pocas las personas que aún piensan que el optimismo está vinculado a la ignorancia o a “la negación de la realidad”, mientras que el pesimismo se relaciona con la “iluminación mental”. Estas afirmaciones sostienen  un tipo de optimismo que se centra en ser feliz por ser feliz, cerrando los ojos ante la realidad con el propósito de no ser dañado. De esta clase de optimismo se puede asegurar que están los gabinetes psicológicos repletos, de personas que, desconociendo su entorno y a sí mismas, en una mala época descubren que se han estado engañando durante años y que, para su sorpresa, ni ellas mismas ni sus seres cercanos o situación social y económica eran lo que se pensaban. Esto no tiene nada que ver con el verdadero optimismo. El optimismo inteligente surge a partir de la denominada psicología positiva, una tendencia muy actual que ha encontrado un enfoque diferente en el tratamiento psicológico, centrando sus esfuerzos en el estudio de los elementos de la salud mental en vez de concentrarse en la enfermedad, como ha sido común en psicología. Así, el optimismo inteligente es mirar más allá de lo negativo y poder convertir la situación que se nos presenta en una posibilidad para avanzar. Ser optimistas de manera inteligente significa que nos centramos en las soluciones en lugar de las dificultades y no, no es pasar de lo negativo, sino utilizarlo para crecer.
María Dolores Avía, Catedrática de Psicología de la Personalidad de la Universidad Complutense de Madrid y escritora del libro “Optimismo Inteligente”, ha sentado precedente sobre su importancia en el desarrollo del individuo. Cuatro mandamientos para que seas feliz a pesar de todo. Podemos ser felices a pesar de las circunstancias que nos rodean, pero para ello lo más importante es querer serlo y empezar a cultivar esa actitud. Estos consejos te ayudaran:
Abre los ojos. Todos recordamos la famosa película homónima que retrataba una autoimagen distorsionada así como una imagen subjetiva con respecto al entorno. Justamente esto es lo que quién practique el optimismo inteligente debe evitar: mantener sus ojos cerrados a la propia realidad y a lo que ocurre alrededor. Los prejuicios, el miedo y el acomodamiento son los peores enemigos del autoconocimiento.
Alimenta la mente y el cuerpo. No se puede ser feliz a pesar de todo si pesa más la apatía, el carácter autodestructivo (rencor, nostalgia, culpa, melancolía…) y la desesperanza. No hay una fe mayor que la que procede de la fuerza de voluntad de alcanzar un objetivo. Si alimentas la mente y el cuerpo con nuevos objetivos, nunca dejarás de ser optimista. “Cultiva los pequeños placeres”. Directamente desde la película de Jean Pierre Jeunet y Marc Caro, Amelie, esta frase es la síntesis del optimismo inteligente. En ocasiones, estamos tan ocupados con llevar a cabo grandes empresas que nos olvidamos de ese día a día, de esos pequeños placeres cotidianos que realmente dan sentido a nuestra vida entera.
Lucha. Frases como “yo ya lo he hecho”, “ya soy demasiado mayor” no sirven. La vida es luchar y, curiosamente, la misma batalla, querer crecer, aprender, crear y derribar muros son una garantía contra la enfermedad. ¡Mientras estés vivo, siéntete vivo!
Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/


15 de noviembre de 2015

MANTÉN TU VISTA EN EL OBJETIVO REAL.

Las Verdaderas Nuevas Más Allá del Terror. La sangre fluye por las calles de París. De nuevo. Gente matando gente en nombre de dioses e ideologías. Tortura, violación, asesinato, impactantes violaciones a los derechos humanos. En todo el mundo. Simplemente un día más en este antiguo planeta. ¿Acaso llegó el momento de darnos por vencidos?
¿Será éste el momento de cantar con más fuerza nuestras canciones de amargura, derrota y rabia desenfrenada? ¿Es el mundo un error insensato, una aberración de la consciencia, una pérdida de tiempo para todos? ¿Al final del camino, la filosofía nihilista estaba en lo correcto?
Cuando nos enfrentamos a noticias como éstas a menudo podemos sentirnos tan impotentes, tan decepcionados, tan asustados, tan inseguros; como si estuviéramos viviendo en un mundo que se ha vuelto loco, desquiciado, fuera de control. Todo parece como una pesadilla, como si una especie de fuerza oscura o maligna estuviera asumiendo el control. Algunos comienzan a hablar de la llegada del Apocalipsis. Ciertamente, se puede sentir como el fin del mundo de cuento de hadas en el que algún día creímos.
En medio de la devastación buscamos respuestas, causas, algo o alguien a quien culpar, una forma de dispersar nuestra tensión, una salida para toda esa rabia, dolor y confusión, un escape de esa energía de vida no procesada. ¿Culpamos a los asesinos? ¿A sus padres? ¿A la sociedad en general? ¿Al cerebro humano? ¿A la comida que consumimos? ¿A los químicos? ¿A las estrellas? ¿A nuestros gobiernos? ¿A las religiones? ¿Cosificamos a los asesinos como enfermos, retorcidos, locos, malditos? ¿Nos ponemos en guerra con ellos como lo han hecho ellos con nosotros, deseando más muerte y destrucción sobre ellos y sobre sus hijos, sus madres, sus amantes? ¿Nos adentramos en la milenaria historia del bien contra el mal, de nosotros contra ellos? ¿Consolidamos aún más nuestra identificación con un irreflexivo sentido del yo construido por la mente? ¿Acentuamos las divisiones?
En nombre de la paz, ¿nos convertimos a nosotros mismos en terroristas?
¿Maldecimos a Dios y al universo, y deseamos nunca haber nacido? ¿Tratamos de adormecernos a nosotros mismos, distraernos de esas noticias, con alcohol, drogas, sexo, trabajo, compras, comodidades mundanas? ¿Desestimamos los horrores, retiramos nuestros corazones de los corazones de nuestros hermanos y hermanas en otras regiones del planeta, le damos la espalda a su triste situación, murmurando para nosotros mismos, mientras leemos el periódico en la mañana, lo "fea" y "terrible" que está la situación, sin hacer nada para generar un cambio y una sanación real?
¿Nos encargamos de difundir el problema, pero nos damos por vencidos cuando se trata de ser parte de la solución?
¿Acudimos a maestros espirituales para que nos consuelen con una charla sobre la naturaleza ilusoria de la vida y la irrealidad de la que todos somos testigos? ¿Regurgitamos frases vacías como 'nada importa', 'todo es un inocente juego de maya,' y 'de cualquier forma, nadie tiene elección'? ¿Calificamos lo que vemos como 'irreal' o 'ilusión' para alejarnos del dolor de tener que confrontar todo el lío y la aparente falta de control de esta manifestación relativa e impermanente? ¿Pretendemos que los acontecimientos del mundo no tienen nada que ver con nosotros, que todo es independiente y que somos personas separadas? ¿Caemos en el solipsismo? ¿En la anarquía? ¿Cerramos nuestros corazones con más fuerza, construimos nuestros muros aún más altos y vivimos en un estado protegido, impregnado de miedo? ¿Rechazamos este mundo y soñamos con una perfecta vida después de la vida?
¿Utilizamos la 'realidad' de las noticias como una excusa para darnos por vencidos, para cerrarnos, para olvidar lo que realmente somos? ¿Dejamos que los 'terroristas' ganen abandonando nuestro camino y viviendo una vida de terror nosotros mismos, y aterrorizamos a otros que etiquetamos como 'malos'? ¿Nos sumamos a los problemas que vemos?
¿O utilizamos la aparición de los problemas para vernos más profundamente a nosotros mismos y a la forma en que vivimos y como tratamos a los demás? ¿Vemos la locura como un llamado a la claridad? ¿A la violencia como una invitación al amor? ¿Al dolor como un llamado a la compasión? ¿Al terror como una invitación a recordar y expresar con más profundidad y con más convicción la infinita inteligencia que somos?
¿Justificamos las matanzas? Absolutamente no. ¿Sentimos el dolor de las víctimas, y la de sus seres queridos? Por supuesto que sí, porque no estamos separados. ¿Haríamos todo lo posible para evitar que este tipo de cosas ocurran de nuevo? Absolutamente. ¿Trabajamos por la justicia? Sí. ¿Nos sentamos tranquilamente y simplemente 'aceptamos'? Si aceptar significa indiferencia y pasividad y soportar, no. Si significa alinearnos profundamente con la vida, sabiendo que el cambio inteligente y la sanación siempre surgen del hecho de sumergirnos en el misterio del momento, entonces, sí. La verdadera aceptación y el cambio creativo son amantes.
En Medio Oriente, un judío donó uno de sus riñones a una Palestina enferma, salvando su valiosa vida. En la India hay una mujer que alimenta y baña a los leprosos porque se ha dado cuenta que todos somos expresiones de una misma consciencia y le alegra mucho vivir así, a pesar de lo que los demás digan de ella. En San Francisco, un hijo toma la mano de su anciano padre y de repente se da el perdón, como por arte de magia; en una forma inesperada, el peso de la violencia y el resentimiento de toda una vida se desvanecen, como si nunca hubiera pasado nada.
¿Qué 'nuevas' les estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Les estamos enseñando que han nacido en un mundo esencialmente malo, enfermo y lleno de miedo, y que deben vivir con temor y odio? ¿Les estamos enseñando que la violencia es inevitable y que ya viene 'incluida' en su naturaleza? ¿O les estamos enseñando que todo el crimen y la tortura que vemos en las noticias diarias surgen del olvido de lo que somos, de una falsa y equivocada creencia en la separación?
¿Cuáles son las verdaderas 'nuevas' de nuestros días?
¿Les estamos enseñando a renunciar a sus sueños porque hay gente mala allá fuera intentando detenerlos? ¿Los estamos enseñando a renunciar al amor y a la compasión, y al cambio y a la humanidad y a la alegría debido a todas esas 'nuevas'? ¿Les estamos enseñando a enfocarse en lo que está mal en el mundo, a aferrarse a lo 'negativo', a cantar canciones de derrota y desilusión? ¿Los estamos volviendo ciegos a lo 'negativo' enfocándolos solamente en lo 'positivo'? O los estamos enseñando a reconocer la violencia en el mundo, el dolor, pero estando conscientes de que todo eso es parte de una imagen infinitamente más grande, una imagen en donde todo está interconectado y todo es importante y todo está en equilibrio y nada está escrito sobre piedra?
No utilices las noticias como excusa para dejar de vivir tu verdad, ni por un solo instante. No creas, ni por un segundo, que hay una fuerza en el mundo llamada 'el mal' con algún tipo de poder que sea capaz de vencer a la vida.
El terror no puede ganar porque proviene de un craso malentendido acerca de nuestra naturaleza. Solamente nos estamos lastimando, nos estamos apuñalando a nosotros mismos, nos estamos defraudando y en el fondo lo sabemos y siempre lo hemos sabido. Una ola nunca puede separarse del océano, ni tampoco de ninguna otra ola, y más allá de nuestras diferencias de creencias y opinión, todos somos movimientos de la Única Vida, el verdadero Poder, más allá del 'poder' mundano de las armas de fuego y cuchillos de carne con sangre goteando.
Enséñales a tus hijos las realidades del mundo sí, pero, lo más importante, muéstrales las realidades de sus corazones y de los corazones de aquellos a quienes llaman 'los otros'. Permite que el juego actual de la violencia sirva para profundizar aún más tu convicción en este don eterno, inmutable que es la Presencia, la Presencia que siempre has conocido, y para confirmar nuevamente tu intención de parar toda violencia en ti mismo, para vivir como tú sabes que puedes vivir. No permitas que las noticias, o las historias que selectivamente se te presentan como noticias te distraigan de la Verdad. Honra a las víctimas. 
Recorre tu camino con coraje. Exprésate. Crea. Organiza. Apaga tu maldita televisión. Mantén tu vista en el objetivo real.
Jeff Foster


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