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27 de abril de 2015

LOS SÍNTOMAS SON EL LENGUAJE DEL ALMA.

A lo largo de nuestra vida tenemos que afrontar determinadas situaciones generadoras de tensiones y conflictos. Además hay una serie de acontecimientos que son especialmente estresantes, como la muerte de la pareja, la separación y el divorcio, el fallecimiento de seres queridos, los despidos o reajustes en el trabajo y la jubilación. Lo que tienen en común todas estas circunstancias es que nos obligan a adaptarnos, nos apremian para que aceptemos los cambios que conllevan, lo que implica, por una parte, incorporar algo nuevo −que de entrada nos da miedo− y, por otra, dejar que se vaya algo que conocemos −que aunque doloroso resulta a la vez tranquilizador.
Frente a los cambios reaccionamos no sólo según nuestra personalidad, más o menos adaptable, flexible y tolerante, sino también a partir de un sistema de creencias que interiorizamos fundamentalmente durante la infancia. Personalidad y creencias constituyen estructuras mentales que a menudo se sienten amenazadas ante los cambios, y como consecuencia se da cierto rechazo y resistencia a ellos. Así, frente a una circunstancia vital especialmente compleja, unida a una falta de recursos internos y ciertas dificultades para adaptarse a ella el ser humano puede generar toda una serie de síntomas, físicos y/o psicológicos, que desde una perspectiva integradora pueden verse como una voz desde el interior que busca ser escuchada.
Por lo general, una persona decide iniciar un proceso terapéutico porque su malestar empieza a ser tan acentuado que se ve «obligada» a pedir ayuda, a buscar a alguien que pueda proporcionarle alivio a sus síntomas y luz en su camino. A veces, esa petición llega incluso mucho después de haber soportado durante un largo período esa oscuridad o sufrimiento existencial. En efecto, taquicardias, temblores, ansiedad, opresión en el pecho, sobrepeso, alergias, problemas digestivos o un estado depresivo son manifestaciones físicas, síntomas que reclaman atención, que se dejan sentir de manera que a la persona cada vez le resulta más difícil vivir haciendo caso omiso de ellos y sin escuchar lo que siente su alma. Porque hay ocasiones en que el alma se queja, protesta y reclama atención. Necesita que la escuchen, aunque algunos intentan hacer lo posible por no tenerla en cuenta.
En verdad no podemos vivir desconociendo nuestras heridas, necesidades y deseos más profundos sin que ello acarree consecuencias. Vivir en la inconsciencia genera sufrimiento. Curiosamente, los síntomas indican la dirección de lo que el alma anhela, pero también aquello de lo que nos defendemos, a lo que nos resistimos con ahínco. Cabría preguntarse entonces: « ¿Qué estoy tratando de evitar?», « ¿De qué me protejo?».
En un sentido amplio del término, los síntomas, sean cuales sean y por extraño que parezca, siempre tienen una intención positiva para quien los sufre. Su sentido es cumplir diferentes funciones para la persona, y así, por ejemplo, sirven para ayudarnos a evitar ciertas cosas y para protegernos de otras, e incluso buscan obtener lo que uno no se atreve a pedir. El entramado de síntomas tiene múltiples significados, pero su finalidad primordial es sernos de utilidad. Porque en última instancia, los síntomas los genera uno mismo, aunque creamos que nos son ajenos y por ello queramos hacerlos desaparecer.
Un síntoma siempre tiene un significado, es un indicador luminoso que atrae nuestra atención y nos informa de que algo está sucediendo. Es tan útil como el pilotillo que se enciende en el coche para avisarnos de que hace falta gasolina o aceite. Los síntomas indican una disfunción, la existencia de cierto malestar interior, dolor y sufrimiento. Podría afirmarse que es la voz del alma que se queja, a la hay que prestar atención y aprender a escuchar. En un plano orgánico, el síntoma es la expresión física de lo que falta en la conciencia, pero la información se halla en la sombra, en el inconsciente, y la persona carece de acceso a ella. Para entender su mensaje y hacerlo consciente es importante analizar el momento de aparición del síntoma, lo que nos proporciona una información relevante: sucesos, sentimientos, pensamientos y fantasías. Y preguntarse: « ¿Qué me impide llevar a cabo este síntoma?», « ¿A qué me obliga?», « ¿Cuál podría ser su intención positiva?», « ¿Qué me quiere hacer ver?».

La depresión es un intento de que se establezca una conexión o comunicación más profunda con el alma, con la totalidad del Ser. Es una bajada a los «infiernos» personales, una parada del ritmo de la vida cotidiana para escucharse, un «no hacer» para enterarse de lo que sucede en el interior. La persona necesita estar en contacto consigo misma, volverse hacia dentro, encapsularse como la crisálida de una mariposa para llegar a tocar fondo. Hasta cierto punto, es necesario aceptar y respetar este proceso, cual animal que lame sus heridas para que sanen.
La depresión proporciona el momento de detenerse y revisar, un espacio para la elaboración de pérdidas y un tiempo para conectar con el alma. Uno se desactiva, se apea de la vida y se entrega a un abandono autocompasivo. La depresión puede desempeñar un papel necesario en el proceso de individuación, un tiempo para madurar, profundizar y reflexionar en pos de la búsqueda de una nueva filosofía de vida. Esa necesidad de aislamiento, silencio y soledad tal vez sea un rito de pasaje, una muerte y resurrección, una transición hacia una reconstrucción interior desde la disolución de viejas perspectivas. El vacío del abismo puede proporcionar sabiduría interior, la aceptación de los propios límites y de la realidad tal cual es, y, como resultado, un sentido de la vida y los valores personales renovados. Un estado depresivo puede verse como un vacío fértil del que puede brotar algo verdaderamente nuevo, o como un proceso de alquimia interior mediante el que llegue a destilarse la propia esencia.
Por su parte, la ansiedad es un estado permanente de miedo que suele aparecer cuando se dan preocupaciones y conflictos no resueltos. Los ataques de ansiedad reflejan miedo al futuro, a los cambios, aunque a la vez sean necesarios. Es sentirse incapaz de lo que la situación requiere. Se acompaña de opresión en el pecho, taquicardia, sudoración, temblores y un nudo en la garganta. La ansiedad es una reacción del organismo ante una situación de peligro, sea éste real o imaginario. En todo caso, es útil porque manifiesta que hay algo que se vive como una amenaza, una alerta ante una situación de peligro o catástrofe. Se trata de hacer consciente e identificar aquello a lo que tenemos miedo, para posteriormente afrontarlo.
Una persona puede quejarse y sentirse víctima de su ansiedad, aunque en realidad es una parte de ella misma la que la genera, es un mensaje dirigido a sí misma. En muchos casos es síntoma de una conducta de evitación: se está eludiendo abordar algún tema que genera dolor o tristeza. Para liberarnos de la ansiedad es necesario ser plenamente consciente de ella, sentirla en profundidad, experimentarla, acogerla e incluso aunque nos suene raro, respirarla. Dejarse llevar por lo que sucede (temblores, estremecimientos…) sin rechazarla ni bloquearla, sintiéndonos responsables de ella. Así, en vez de intentar rehuirla hay que penetrar en ella y preguntarse: « ¿Qué me está pidiendo este síntoma?».
Muchos ataques de ansiedad son una mezcla de emociones, como culpa, rabia, miedo y dolor reprimidos a los que no se les permite la expresión, una «bomba» que si no se exterioriza (eso sí, adecuadamente) causan mucho dolor a la persona. Es posible que requieran un grito, aunque sea a solas, enfadarse, llorar o bien expresar lo que se siente para tomar conciencia de ello. « ¿Qué es lo que me enfada?», « ¿De qué tengo miedo?». Se trata de decodificar el mensaje que quieren trasmitirnos, no de pasarlo por alto o reprimirlo. Porque cuanto más luchemos contra un síntoma más empeorará. Es beneficioso sentirlo, escuchar qué pide, exagerarlo incluso, ya que si podemos exagerarlo también podemos lograr que disminuya. Luchar contra los síntomas sólo sirve para reforzarlos, mientras que abrazar el síntoma nos libera de él.
Otro síntoma bastante común son las cefaleas o migrañas. Si las analizamos con atención podemos darnos cuenta de que suelen aparecer después de períodos de mucha tensión, estrés y una intensa actividad mental, así como de un exceso de estímulos y situaciones en que se está rodeado de mucha gente. El síntoma exige retiro, relajación y descanso, en un espacio en silencio y con poca luz. Si se lo escucha y se le da lo que precisa, remite. Lo interesante sería aprenderlo de una vez por todas, y parar y retirarse antes de que se encienda el piloto rojo de aviso, antes de que empiecen las primeras manifestaciones.
La vida interior nos habla en susurros, y si no somos capaces de escucharla cada vez nos habla más alto. Los síntomas nos comunican una información que está en el inconsciente y pugna por hacerse consciente. El síntoma es la punta del iceberg. De manera que cuanto mayor, más complejo, grave o exagerado sea el síntoma −sea éste físico o psicológico− más inconsciente es, y más sonoro es el grito para que podamos escucharlo, así como mayores son las defensas para que la información pueda acceder a la conciencia. Cuando no nos escuchamos, no nos entendemos o no nos comunicamos con nuestro interior es cuando aparecen los síntomas. Su intención es positiva: en realidad tratan de decirnos algo, darnos una información para que lo inconsciente se vuelva consciente. Los síntomas expresan que una parte nuestra existencia no se puede manifestar, está arrinconada y reclama atención; precisa ser vista, oída, tenida en cuenta. Nuestras creencias nos conforman y limitan. Cuando no estamos en armonía con nuestra propia vida o con la existencia en general, surgen los síntomas e incluso la enfermedad. Desde esta perspectiva integradora, se trata de encontrar aquellos aspectos que han intervenido en el origen y causa de la enfermedad, dar sentido a los mensajes que recibimos y localizar las creencias limitantes y experiencias pasadas que están bloqueando el mensaje y su comprensión.
Aunque a veces no seamos conscientes, en el ser humano existe una necesidad imperiosa de crecimiento interior, de poner fin a lo viejo y gastado. Necesitamos «actualizarnos» constantemente, aceptar y facilitar ese crecimiento tomando conciencia de aquellos aspectos en nosotros que «mueren» y «renacen» sin cesar, que nos hablan de la necesidad de cambio a que tantas veces nos resistimos. La cura está en conectar con el alma y escucharla con amor.

Ascensión Belart
Blog Un viaje hacia el corazón



21 de abril de 2014

CUENTICILINA, PROYECTO DE UN MÉDICO QUE BUSCA SANAR A TRAVÉS DE LA LITERATURA.

El botiquín de Harry Marín está lleno de ampolletas de colores, que traen historias diferentes. La idea es que el paciente se cure dejando volar su imaginación.

27 de febrero de 2014

10 ESPECIAS QUE ALCALINIZAN.


El simple hecho de añadir hierbas a tus comidas es una manera fácil y efectiva de mejorar el sabor de tu comida y su valor nutricional sin tener que añadir más calorías. Con tantos sabores distintos, es fácil llevar tus recetas favoritas a un nuevo nivel. Experimenta con cualquiera de estas siguientes 10 hierbas que te ayudarán a alcalinizar tu cuerpo y mejorar tu salud sin riesgos a ningún efecto negativo de las  mismas.
Debe tenerse en cuenta de todas maneras que todas las especies y plantas medicinales que sirven para condimentar alimentos son hierbas “medicinales” según la tradición occidental u oriental. Por lo tanto ejercen un estímulo sobre determinado órgano, tejido o sistema. Si este estímulo se repite varias veces por día durante cierto tiempo provocará cambios. Esos cambios, cuando las hierbas se usan medicinalmente, equilibran y “curan”.  Pero si no es la hierba correcta para tratar ese desequilibrio en concreto puede provocar efectos indeseables. La recomendación mía es usarlas de forma variada y en cantidades moderadas.

1. ALBAHACA
Sabemos que las enfermedades no pueden sobrevivir en un ambiente alcalino, ya que comienzan usualmente como una inflamación en un ambiente ácido. La albahaca comúnmente referida como la reina de las hierbas es altamente anti-inflamatoria gracias a sus componentes como aceites, cítricos y compuestos naturales. Estos aceites y componentes también tienen propiedades anti-bacterianas que previenen infecciones y el desarrollo de otras enfermedades asociadas con las bacterias. Otros estudios recientes han demostrado que la albahaca previene el daño de oxidación del hígado a largo plazo. Puedes añadir unas cuantas hojitas de albahaca a una sopa de tomate, a cualquier té o infusión de té o a cualquier alimento que quieras.

2. CARDAMOMO
El cardamomo es frecuentemente encontrado en muchos platos de origen asiático e hindú. Sus propiedades ayudan a estimular la
digestión. Otras propiedades efectivas del cardamomo son su habilidad de asegurar que los intestinos
digieran la comida a una velocidad óptima. El cardamomo asegura también que los nutrientes en la digestión sean efectivamente digeridos con el propósito de mantener un nivel de peso corporal adecuado. En casos donde el ácido estomacal se mantiene a niveles excesivos, es recomendable consumir cardamomo en bebidas como café o té para reducir los niveles excesivos de acidez en las mismas.

3. CILANTRO
Añadir un poco de cilantro a tus comidas es una manera efectiva de saborear mejor tu comida y perder peso al mismo tiempo. Aparte de esto, el cilantro es rico en nutrientes esenciales para mejorar tus procesos metabólicos y mantenerte nutrido. El cilantro también contiene altas cantidades de vitaminas y posee propiedades anti-inflamatorias y anti-oxidantes. Puedes añadir cilantro a cualquier receta de salsa que desees preparar, como también para vinagretas, aderezos o para simplemente añadir un toque de sabor a un plato. Además es usado por la medicina natural como colador de metales pesados en conjunto con el Ajo Salvaje y el alga Chlorella.

4. CANELA
Una especia favorita en el mundo de los postres, la canela ha demostrado propiedades curativas a largo plazo en los pacientes diabéticos potenciando la acción de la insulina. La Canela también conocido como “rougui” en la medicina china, ayuda a inhibir el crecimiento de bacterias y hongos, debido a sus propiedades anti-microbianas. También tiene propiedades anticoagulantes que pueden ayudar con el dolor de artritis y reducir la proliferación de las células cancerosas. Los estudios también han demostrado que puede reducir el colesterol LDL y regular el azúcar en sangre. La canela contiene manganeso, fibra, calcio y hierro que puede ayudar a regular la función intestinal. Otro estudio ha mostrado también que el aroma de la canela puede mejorar la función cerebral y la memoria.
Según la medicina china “rougui” influye en el bazo, el estómago y los canales renales. Es una hierba calentadora dulce y picante que favorece la circulación, alivia espasmos y ayuda a la digestión. La canela se utiliza para los síntomas tales como extremidades frías, espalda débil, micción frecuente, dolor abdominal y diarrea. Otros síntomas del resfriado pueden ser dolor de tipo artrítico en las articulaciones que es peor en condiciones frías y humedad o calambres menstruales que facilitan la aplicación de calor. Además la canela puede ser utilizado para los dolores crónicos y abscesos que tardan en sanar. La Canela se puede utilizar de muchas maneras, a menudo se añade a las bebidas calientes tales como té, café o chocolate caliente. Se puede cocinar con verduras diferentes, tales como hojas verdes para reducir la amargura o la calabaza para mejorar el sabor. También combina bien con ciertos postres de manzana y pasteles de calabaza.

5. JENGIBRE
El jengibre es conocido mundialmente por ser un digestivo poderoso y una hierba anti-microbiana. La raíz de jengibre es excelente y muy potente para ayudar a la digestión y mantener un tono metabólico correcto y equilibrado. Tradicionalmente, el jengibre siempre ha sido utilizado para darle tratamiento a la artritis, dolores musculares crónicos, como también para las complicaciones alérgicas. Es recomendable consumir jengibre cocinado en agua hirviendo con un toque de limón en forma de té para adquirir sus propiedades curativas y efectivamente obtener todos los beneficios de la salud que ofrece. También se puede utilizar crudo cortado muy fino. En Medicina China se usa para activar la circulación de la sangre, promueve la diuresis, elimina el calor y la humedad (Síndromes de Calor y Humedad en términos de la de Medicina China), refuerza las defensas etc. Es de Sabor picante y Naturaleza tibia si es fresco y caliente si es jengibre seco.

6. MENTA
Las propiedades de la menta van más allá de lo que es simplemente mejorar el sabor de una comida o bebida. La menta es utilizada como un “aliviador” en la digestión, remedio para cólicos como también para otros síndromes asociados con la mala digestión. Un estudio hecho por científicos en Alemania en el año 2003 demostró que la menta ayuda a reducir el tiempo de transito de la comida al intestino delgado, donde la mayor absorción de nutrientes toma lugar. Ello reduce de manera importante la
cantidad de residuos ácidos de una digestión que fermenta y pudre los alimentos. Es recomendable añadir unas cuantas hojas de menta a una ensalada, té o tentempié para adquirir sus propiedades curativas de manera directa y efectiva. Según la Medicina China es de Sabor picante y Naturaleza Fresca. Tiene el efecto de eliminar el calor interior (inflamación, fermentación). Neutraliza los tóxicos, promueve la circulación de la sangre. Se usa en aftas bucales, migrañas con ojos rojos, fiebres, ardor de estómago etc.

7. ORÉGANO
El orégano es rico en hierro, magnesio, calcio y potasio (sabemos que los minerales alcalinizan)– componentes que ayudan a apoyar la salud cardiovascular como también promover un metabolismo saludable al largo plazo. El orégano también está lleno de una variedad de antioxidantes que tienden a mejorar un sistema gastrointestinal a largo plazo. Por estas razones, te recomiendo consumir orégano habitualmente en tus platos ya que sus propiedades curativas y benéficas siempre estarán presentes aunque lo consumas en pequeñas cantidades.

8. ROMERO
Comúnmente conocido también como “Rosmarinus”,  esta hierba ayuda a prevenir el aumento de peso debido a su rica fuente de vitaminas B, las cuales toman un rol importante en la metabolización de carbohidratos, grasas y proteínas. La especie de Rosemary también posee características antioxidantes que ayudan a equilibrar las defensas del cuerpo y a llevarnos a un nivel de peso adecuado. Es recomendable consumir esta especie con todo tipo de ensaladas, vegetales o con carnes ya que es altamente alcalinizante.

9. AZAFRÁN
Un poquito de azafrán puede traernos muchos beneficios y un excelente sabor a la comida ya que no es parecida a ninguna otra especie. Muchos estudios han determinado que el azafrán es una especie que ayuda a prevenir la degeneración de la piel por la edad o envejecimiento prematuro y la depresión. Otros estudios han demostrado que pequeñas cantidades de azafrán logran suprimir el apetito, causando un efecto positivo ya que el simple consumo de la especie ayuda a sentirse más lleno y ayuda a no comer de más. El azafrán es ideal para consumir en té, platos de comida que contengan arroz o vegetales como también en algunos postres. En la Medicina Oriental se usa para la amenorrea, edemas post-traumáticos, hematomas. Es de Sabor dulce y Naturaleza neutra. Influye sobre todo en Hígado y Corazón.

10. TOMILLO
El tomillo es conocido mundialmente por tener propiedades antisépticas que ayudan a combatir un diverso número de infecciones como también a aumentar las defensas a niveles óptimos. Se puede consumir el tomillo en sopas o en recetas donde se cocinen a fuego lento. El  diverso número de componentes activos presentes en el tomillo son los responsables de todos los beneficios de la especie como también un rico sabor en todas las comidas y recetas que se puedan preparar. Para la Medicina China es de sabor picante, naturaleza tibia y actúa sobre el Bazo y Pulmón. Es útil para los parásitos intestinales, la tos, bronquitis, laringitis, estrés, irritabilidad etc.



26 de marzo de 2012

EL SER HUMANO ES MILAGROSO EN CUANTO QUE PUEDE TRANSFORMAR SU PASADO.

Algunos dicen "no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe", pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades. El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.
La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿que pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la auto-sanación.
Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo.
Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿que cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida. Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.

El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbo-sacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.
Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle "tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también". Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.
Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.
Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.

La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.
La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.
Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer.
Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.
El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse.
La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.
Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.
Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse "estoy triste porque no me curé el cáncer", eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección.
Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles.
También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.
Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO.
La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana.
Yo sabia cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.
Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la auto-afirmación.
La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.

Dr. Jorge Carvajal Posada 

31 de diciembre de 2009



Que el nuevo año nos permita SER cada uno, una vela encendida que ilumine el mundo, y que como chispa pase de mano en mano, en la UNIDAD de todos los seres humanos, como expresiones del UNO INDIVISIBLE Y NO DUAL.
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