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25 de agosto de 2023

EL HILO ROJO ES UNA LEYENDA CADUCA

 

Muchas veces, la causa del dolor, de la angustia, de los episodios depresivos, de la ansiedad y de los cuadros psicosomáticos, poco tiene que ver con los conflictos inherentes a la vida. Vínculos insalubres, falta de empatía, relaciones tóxicas, traiciones inesperadas, ausencia de nuestros seres queridos que justo faltan ahí, cuando más lo necesitamos, respuestas hostiles, el mundo. La vida. Las miserias humanas.

El secreto está en poner las cosas en la escala adecuada. Es ubicar cuánto voy a dejar que me afecte la contaminación del otro. El hilo rojo es una leyenda caduca. Estirar lo que hace daño, aguantar lo insostenible, perdonar lo imperdonable, destruye el estado anímico. No hay que bancar el hilo rojo. Lo que existe son los vínculos, y si hay que cortar, romper, ese será el trabajo. Nunca valen la pena todos aquellos que nos hagan llorar. Nunca. No se trata de negar la realidad, se trata de darle el peso que se merece, y si hay que dejar ir en pos de nuestra salud psicofísica, será el camino más sabio. La idea de un destino que empuja de manera inevitable el encuentro de dos personas, nos quita lo más preciado que tenemos: la libertad de qué queremos hacer con ese encuentro fortuito. Tenés que serenarte. La realidad existe, es cierto. El problema es la sobre reacción que hacemos frente a los sucesos de personas que deberíamos quitar de nuestra lista de invitados. Mi vida, mi casa, mi cuerpo, mi familia, mis valores, mis amistades; son mí templo. El que es capaz de entrar con los pies llenos de barro: afuera. Yo sé que estás herido, pero joder a los demás no te salva te pudre. Lorena Pronsky


23 de febrero de 2019

AMAR A UNA BRUJA.


Amar a una bruja no es fácil. Tal vez sea por ello que tantas de nosotras permanecen solas durante años sin elegirlo o sufren de relación en relación hasta que encuentran aquella en la que se sienten totalmente aceptadas. Amar a una bruja no es fácil porque a nadie le preparan para ello, y nadie  piensa que algún día se encontrará inmerso en una relación mágica, de verdad. No es fácil porque traemos con nosotras el recuerdo de mil historias de amor anteriores y nuestro corazón late con la fuerza de mil vidas, así que la intensidad de nuestros sentimientos y lo que esperamos de los demás a veces asusta. No es sencillo porque lo que para otras mujeres son símbolos de amor, para nosotras son cadenas. Los sueños y ambiciones de otras, para nosotras son prisiones.  No es fácil porque esperamos que quien amamos sea mejor cada día, tal como lo esperamos de nosotras mismas.
Para atreverse a amar a una bruja hay que estar dispuesto a darle la vuelta a todo lo que creímos siempre que era el amor. Una bruja te querrá a su lado como cómplice, como compañero y amante compartiendo tres vidas. La tuya, la de ella y la que construiréis en común. Nunca alcanzarás del todo el centro de su corazón, porque ese lugar sólo le pertenece a ella. Una bruja nunca se entregará por completo a otra persona porque sabe que su verdadera esencia sólo es suya. Una bruja nunca perderá su identidad ni fingirá ser quien no es a cambio de amor. Lleva dentro los secretos del viento de la noche, el misterio de la luna en la mirada y el ritmo de la tierra en su corazón, ¿Cómo podría querer ser otra si ella ya lo es todo? Si un hombre no es capaz de ver la eternidad en la sonrisa de una bruja, nunca podrá comprender del todo la inmensidad de su amor.
Amar a una bruja removerá tu mundo, te despojará de años de ideas equivocadas y te hará enfrentarte con lo que se esconde en el fondo de ti mismo, te hará mirar a los ojos del espejo para descubrir qué es lo que ella ve cuando te mira. Te hará bailar al son de la melodía más antigua del mundo y te hará recordar que no es la primera vez que danzas esos pasos nunca olvidados y que no es la primera vida en la que la encuentras. Amar a una bruja te hará abrir la puerta a misterios que nunca imaginaste encontrar pero que siempre esperaste descubrir.
Cuando una bruja te ama conoces lo que es la plena confianza. Jamás te mentirá. Nunca te engañará porque sería como engañar y mentir a su propia alma. Si una de nosotras te ama, puedes sentirte afortunado porque no hay nada más limpio, desnudo y honesto que el amor de una bruja. Pero esperamos lo mismo. La mentira, el engaño, la traición… matarán todo sentimiento que pudiéramos tener por ti. Sufriremos y sentiremos un dolor profundo, pero sabemos cómo curarnos y continuar adelante.
Debes recordar que estamos conectadas con la tierra y sus ciclos, así que no siempre nos comportaremos igual. A veces el aire nos llevará de un proyecto a otro y resultará difícil seguirnos. A veces las ideas cruzarán tan rápido nuestra mente que sólo otra mente rápida y curiosa podrá seguir nuestra conversación. A veces el fuego hará que nos consumamos de pasión o estallemos como volcanes ante lo que consideremos injusto. Puede que nuestra furia sea difícil de enfrentar, porque no cualquiera puede medirse con la ira de una bruja.
A veces el agua nos sumergirá en épocas de silencio y melancolía, y parecerá aún más difícil alcanzarnos, pero cuando emerjamos del mar de nuestras emociones, te amaremos aún más porque nuestros sentimientos estarán aún más claros.  Otras  veces parecerá que la tierra nos hace preocuparnos más de lo habitual por lo material, pero sólo estaremos creando raíces profundas para poder asentar el hogar que creemos juntos  en el tiempo y el futuro.
Puede que alguna noche la bruja que amas no se quede a tu lado, pero allí donde esté, bailando bajo la luna llena o explorando la oscuridad de la luna oscura, estarás con ella. Porque cuando una bruja se enamora sabe que esa unión fue forjada por su alma y la tuya mucho tiempo antes de nacer, así que podrás estar seguro de que regresará a tu lado. Y lo hará más completa, más feliz, más bruja y más enamorada que antes.
Si amas a una bruja habrás elegido compartir tu vida con una persona libre que, desde su libertad, compartirá su mundo contigo. Por eso has de saber que si algún día ella deja de amarte, no habrá juegos ni mentiras. No habrá engaños.  Las brujas conocemos muy bien el poder del amor, la fuerza que otorga compartir la vida con alguien que te impulsa a ser tu mejor versión y atreverte a alcanzar tus sueños con la seguridad de que siempre habrá alguien que creerá en ti. Saberse amado en este mundo cada vez más solitario es un don que debemos cuidar y agradecer porque no está destinado a todos. Por eso, si alguna vez todo termina, el último acto de amor de una bruja será dejarte ir. Sólo así ambos podréis encontrar la felicidad y la vida deseada. Solos o acompañados.
Y tú, bruja, si has llegado a una época de tu vida en la que estás preparada para compartir tu camino con alguien, nunca escondas lo que eres a la persona que amas. Muestra tu alma, deja fluir tu magia y dile quién eres desde el primer momento. Sólo así sabrás que lo que estáis creando es real.
Si te Ama, debe amarte entera. Con todas tus vidas, con toda tu magia, con todos tus sueños. Con todos los misterios de tu corazón de bruja.

Hyedra de Trivia
(Eva Hyedra López)


2 de febrero de 2017

DIOS O NATURALEZA DE SPINOZA


Dios hubiera dicho:

"Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que  quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.  Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti. Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa.
Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es  en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.
Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad  fuera algo malo.
El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes  expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.
Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada  tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un  paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito...  ¡No me encontrarás en ningún libro!
Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi  trabajo?
Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.
Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice... yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias... de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para  quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios puede hacer eso?
Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti. Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía. Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.
Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.
No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única  oportunidad de disfrutar, de amar, de existir. Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di.  Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?... ¿Te divertiste?...  ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?...
Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.
Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy? Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido…? ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

Deja de complicarte y de repetir como perico lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones? No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro... ahí estoy, latiendo en ti".


“La mente humana, no importa que tan entrenada esté, no puede abarcar el universo. Estamos en la posición del niño pequeño que entra a una inmensa biblioteca con cientos de libros de diferentes lenguas. El niño sabe que alguien debe de haber escrito esos libros. No sabe cómo o quién. No entiende los idiomas en los que esos libros fueron escritos. El niño percibe un plan definido en el arreglo de los libros, un orden misterioso, el cual no comprende, sólo sospecha. Esa, me parece, es la actitud de la mente humana, incluso la más grande y culta, en torno a Dios. Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. Me fascina el panteísmo de Spinoza, porque él es el primer filósofo que trata al alma y al cuerpo como si fueran uno mismo, no dos cosas separadas” Albert Einstein

9 de agosto de 2016

NO TE DEMORES DONDE NO HAY AMOR.

No te demores donde no hay amor. Donde no exista el acto de corresponderte. Donde más que ilusiones, hay heridas. Donde la intención sea solo tuya. No te demores cuando mientan y al final del día solo quede soledad en tu corazón y pensamientos. Donde seas segunda opción. Donde anheles más tiempo, espacios, comprensión. Donde tus sueños se vean hechos añicos por cumplir los de otros. Donde sea más constante la ausencia que la compañía. No puedo decirte que no lo vivas, date la oportunidad de experimentarlo y darte cuenta que eso NO es amor. De valorar lo que siempre has merecido, de vivir la obscuridad para saber apreciar la verdadera luz. No puedo pedirte que te vayas, solo no te demores, que el tiempo en su perfecta sabiduría te dirá cuando ha concluido su enseñanza, mostrándote el camino del AMOR PROPIO. 
Kok - Uhga 
Fuente: Facebook "Cuadernos de Magia

2 de mayo de 2016

¡HUMANOS!

¡HUMANOS!
¿Por qué se vuelven contra ustedes mismos?
Se sienten, tristes, heridos, asustados, lejos del amor. Se sienten indignos, insignificantes, ignorados. Se sienten enfadados a veces. Frustrados a veces. ¡Pero todo lo disimulan! Se ponen una máscara. Pretenden estar bien. Son brillantes a la hora de fingir. Juegan a ser el tipo agradable, la niña feliz, el que sabe, el fuerte, el que confía en sí mismo, esa persona espiritual llena de encanto, el que ya no siente nada.
¿Por qué dividirse en dos?
¿Por qué sumergir la mitad de ustedes mismos en la oscuridad?
¿Por qué la necesidad de sostener una imagen?
¿Para ganar amor?
¿Para agradar a los demás?
¿Para protegerse del dolor que implica el rechazo?
¿Para controlar la opinión que los demás tienen de ustedes?
¿Por qué les interesa tanto caerles bien a los demás?
¿Qué importa que el mundo entero los rechace, cuando ustedes saben que son reales? ¿Por qué se agotan viviendo una mentira?
¿Cuándo fue que el Amor se convirtió en algo que tenían que ganarse?
La máscara ha sido arrancada, la pretensión finalmente llegó a su fin; oh, humanos, ¿acaso no ven que son amados exactamente cómo son?

Jeff Foster 
Fuente: Jeff Foster en español (Facebook)

3 de febrero de 2016

LA TRAMPA DEL ADVAITA.

“Sólo hay consciencia. Sólo hay el Ser. Sólo hay lo que Yo Soy. Todo lo demás carece de sentido, es desechable, no tiene importancia. El mundo manifiesto no es absolutamente nada, se trata de un juego sin sentido, lleno de ruido y furia, no significa nada.”

La enseñanza Advaita es muy parecida a la depresión, ¿o no?
Hay una línea muy fina, seguro.
He conocido a varias personas en los últimos años que creen que realmente lo han “entendido” cuando se trata de Advaita. En realidad sólo estaban deprimidos y no se daban cuenta. He ayudado a muchos a liberarse de la trampa del Advaita, como yo la llamo.
Veamos, sólo hay consciencia. Sólo hay el Ser. ¡Sí! Sin embargo, el reconocimiento profundo y pleno de este hecho indiscutible no le lleva a uno hacia la depresión, sino a un descanso profundo. Si todo es consciencia, entonces cualquier apariencia de aquello que llamamos el “mundo” es también consciencia. Puede que sólo haya el océano, pero el océano no considera a sus olas como una “mera apariencia” o como algo “que no tiene sentido”. El océano ES cada una de sus olas, este es el entendimiento fundamental en el corazón de todo. No existe ninguna separación. Esto significa que sea lo que sea el “mundo”, éste está hecho de lo mismo que yo estoy hecho, hasta el último ápice del mismo. Cada (sí, “aparente”) árbol, flor, montaña, galaxia, madre, padre, santo, pecador y pedazo de mierda de un perro en la acera. El mundo no es “nada”, tampoco es un “juego sin sentido” (¿quién separa el sentido del sin sentido, en última instancia? ¿quién separa el algo de la nada?). Todos estos son simplemente más conceptos que se suman a la pila de conceptos.
Ahora, nada es ajeno a mí, nada es “otro”, nada se encuentra fuera de lo que soy. ¡Todo es de la misma sustancia! Todo está conformado con mi misma sangre. Todo es familiar, todo ello son mis hijos. Y es por esto que todo es digno de amor y de mi aceptación, no por “mí”, sino por su propia naturaleza. Esto no es un rechazo frío de la existencia relativa, no, sino un abrazo natural, fácil, radical, de este frágil, precioso e impermanente mundo con una compasión desgarradora que constituye la destrucción de toda depresión. La mente podría entender el “Advaita”, pero el corazón se abre completamente a la compasión.
Me pregunto si hacemos pasar el mundo “impermanente” como “irreal” y “sin importancia” e incluso “sin sentido” por nuestro miedo a perderlo. Tal vez decir cosas como “la apariencia del mundo no tiene importancia” sea sólo una manera de protegernos de sentirnos decepcionados por ella.
Recordemos lo que Nisargadatta Maharaj dijo: “La sabiduría dice que soy nada. El amor dice que soy todo. Entre los dos, mi vida fluye.” Es sumamente fácil atascarse en esa parte del “nada”. He estado ahí, lo he vivido, me he puesto la camiseta. Pero de nuevo, tal vez ese malentendido también sea parte de cómo son las cosas. Todos somos tan inocentes, ¿o no?
Jeff Foster
Fuente: http://presenciaconsciente.tumblr.com/


15 de noviembre de 2015

MANTÉN TU VISTA EN EL OBJETIVO REAL.

Las Verdaderas Nuevas Más Allá del Terror. La sangre fluye por las calles de París. De nuevo. Gente matando gente en nombre de dioses e ideologías. Tortura, violación, asesinato, impactantes violaciones a los derechos humanos. En todo el mundo. Simplemente un día más en este antiguo planeta. ¿Acaso llegó el momento de darnos por vencidos?
¿Será éste el momento de cantar con más fuerza nuestras canciones de amargura, derrota y rabia desenfrenada? ¿Es el mundo un error insensato, una aberración de la consciencia, una pérdida de tiempo para todos? ¿Al final del camino, la filosofía nihilista estaba en lo correcto?
Cuando nos enfrentamos a noticias como éstas a menudo podemos sentirnos tan impotentes, tan decepcionados, tan asustados, tan inseguros; como si estuviéramos viviendo en un mundo que se ha vuelto loco, desquiciado, fuera de control. Todo parece como una pesadilla, como si una especie de fuerza oscura o maligna estuviera asumiendo el control. Algunos comienzan a hablar de la llegada del Apocalipsis. Ciertamente, se puede sentir como el fin del mundo de cuento de hadas en el que algún día creímos.
En medio de la devastación buscamos respuestas, causas, algo o alguien a quien culpar, una forma de dispersar nuestra tensión, una salida para toda esa rabia, dolor y confusión, un escape de esa energía de vida no procesada. ¿Culpamos a los asesinos? ¿A sus padres? ¿A la sociedad en general? ¿Al cerebro humano? ¿A la comida que consumimos? ¿A los químicos? ¿A las estrellas? ¿A nuestros gobiernos? ¿A las religiones? ¿Cosificamos a los asesinos como enfermos, retorcidos, locos, malditos? ¿Nos ponemos en guerra con ellos como lo han hecho ellos con nosotros, deseando más muerte y destrucción sobre ellos y sobre sus hijos, sus madres, sus amantes? ¿Nos adentramos en la milenaria historia del bien contra el mal, de nosotros contra ellos? ¿Consolidamos aún más nuestra identificación con un irreflexivo sentido del yo construido por la mente? ¿Acentuamos las divisiones?
En nombre de la paz, ¿nos convertimos a nosotros mismos en terroristas?
¿Maldecimos a Dios y al universo, y deseamos nunca haber nacido? ¿Tratamos de adormecernos a nosotros mismos, distraernos de esas noticias, con alcohol, drogas, sexo, trabajo, compras, comodidades mundanas? ¿Desestimamos los horrores, retiramos nuestros corazones de los corazones de nuestros hermanos y hermanas en otras regiones del planeta, le damos la espalda a su triste situación, murmurando para nosotros mismos, mientras leemos el periódico en la mañana, lo "fea" y "terrible" que está la situación, sin hacer nada para generar un cambio y una sanación real?
¿Nos encargamos de difundir el problema, pero nos damos por vencidos cuando se trata de ser parte de la solución?
¿Acudimos a maestros espirituales para que nos consuelen con una charla sobre la naturaleza ilusoria de la vida y la irrealidad de la que todos somos testigos? ¿Regurgitamos frases vacías como 'nada importa', 'todo es un inocente juego de maya,' y 'de cualquier forma, nadie tiene elección'? ¿Calificamos lo que vemos como 'irreal' o 'ilusión' para alejarnos del dolor de tener que confrontar todo el lío y la aparente falta de control de esta manifestación relativa e impermanente? ¿Pretendemos que los acontecimientos del mundo no tienen nada que ver con nosotros, que todo es independiente y que somos personas separadas? ¿Caemos en el solipsismo? ¿En la anarquía? ¿Cerramos nuestros corazones con más fuerza, construimos nuestros muros aún más altos y vivimos en un estado protegido, impregnado de miedo? ¿Rechazamos este mundo y soñamos con una perfecta vida después de la vida?
¿Utilizamos la 'realidad' de las noticias como una excusa para darnos por vencidos, para cerrarnos, para olvidar lo que realmente somos? ¿Dejamos que los 'terroristas' ganen abandonando nuestro camino y viviendo una vida de terror nosotros mismos, y aterrorizamos a otros que etiquetamos como 'malos'? ¿Nos sumamos a los problemas que vemos?
¿O utilizamos la aparición de los problemas para vernos más profundamente a nosotros mismos y a la forma en que vivimos y como tratamos a los demás? ¿Vemos la locura como un llamado a la claridad? ¿A la violencia como una invitación al amor? ¿Al dolor como un llamado a la compasión? ¿Al terror como una invitación a recordar y expresar con más profundidad y con más convicción la infinita inteligencia que somos?
¿Justificamos las matanzas? Absolutamente no. ¿Sentimos el dolor de las víctimas, y la de sus seres queridos? Por supuesto que sí, porque no estamos separados. ¿Haríamos todo lo posible para evitar que este tipo de cosas ocurran de nuevo? Absolutamente. ¿Trabajamos por la justicia? Sí. ¿Nos sentamos tranquilamente y simplemente 'aceptamos'? Si aceptar significa indiferencia y pasividad y soportar, no. Si significa alinearnos profundamente con la vida, sabiendo que el cambio inteligente y la sanación siempre surgen del hecho de sumergirnos en el misterio del momento, entonces, sí. La verdadera aceptación y el cambio creativo son amantes.
En Medio Oriente, un judío donó uno de sus riñones a una Palestina enferma, salvando su valiosa vida. En la India hay una mujer que alimenta y baña a los leprosos porque se ha dado cuenta que todos somos expresiones de una misma consciencia y le alegra mucho vivir así, a pesar de lo que los demás digan de ella. En San Francisco, un hijo toma la mano de su anciano padre y de repente se da el perdón, como por arte de magia; en una forma inesperada, el peso de la violencia y el resentimiento de toda una vida se desvanecen, como si nunca hubiera pasado nada.
¿Qué 'nuevas' les estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Les estamos enseñando que han nacido en un mundo esencialmente malo, enfermo y lleno de miedo, y que deben vivir con temor y odio? ¿Les estamos enseñando que la violencia es inevitable y que ya viene 'incluida' en su naturaleza? ¿O les estamos enseñando que todo el crimen y la tortura que vemos en las noticias diarias surgen del olvido de lo que somos, de una falsa y equivocada creencia en la separación?
¿Cuáles son las verdaderas 'nuevas' de nuestros días?
¿Les estamos enseñando a renunciar a sus sueños porque hay gente mala allá fuera intentando detenerlos? ¿Los estamos enseñando a renunciar al amor y a la compasión, y al cambio y a la humanidad y a la alegría debido a todas esas 'nuevas'? ¿Les estamos enseñando a enfocarse en lo que está mal en el mundo, a aferrarse a lo 'negativo', a cantar canciones de derrota y desilusión? ¿Los estamos volviendo ciegos a lo 'negativo' enfocándolos solamente en lo 'positivo'? O los estamos enseñando a reconocer la violencia en el mundo, el dolor, pero estando conscientes de que todo eso es parte de una imagen infinitamente más grande, una imagen en donde todo está interconectado y todo es importante y todo está en equilibrio y nada está escrito sobre piedra?
No utilices las noticias como excusa para dejar de vivir tu verdad, ni por un solo instante. No creas, ni por un segundo, que hay una fuerza en el mundo llamada 'el mal' con algún tipo de poder que sea capaz de vencer a la vida.
El terror no puede ganar porque proviene de un craso malentendido acerca de nuestra naturaleza. Solamente nos estamos lastimando, nos estamos apuñalando a nosotros mismos, nos estamos defraudando y en el fondo lo sabemos y siempre lo hemos sabido. Una ola nunca puede separarse del océano, ni tampoco de ninguna otra ola, y más allá de nuestras diferencias de creencias y opinión, todos somos movimientos de la Única Vida, el verdadero Poder, más allá del 'poder' mundano de las armas de fuego y cuchillos de carne con sangre goteando.
Enséñales a tus hijos las realidades del mundo sí, pero, lo más importante, muéstrales las realidades de sus corazones y de los corazones de aquellos a quienes llaman 'los otros'. Permite que el juego actual de la violencia sirva para profundizar aún más tu convicción en este don eterno, inmutable que es la Presencia, la Presencia que siempre has conocido, y para confirmar nuevamente tu intención de parar toda violencia en ti mismo, para vivir como tú sabes que puedes vivir. No permitas que las noticias, o las historias que selectivamente se te presentan como noticias te distraigan de la Verdad. Honra a las víctimas. 
Recorre tu camino con coraje. Exprésate. Crea. Organiza. Apaga tu maldita televisión. Mantén tu vista en el objetivo real.
Jeff Foster


20 de septiembre de 2015

SI ELIGES AMAR A UNA MUJER DESPIERTA...

Si decides Amar a una mujer despierta, entiende que estás entrando en un territorio nuevo, radical y desafiante. Si decides Amar a una mujer despierta, no puedes quedarte dormido. 
Si decides Amar a una mujer despierta, cada parte de tu alma será despertada, no sólo tus órganos sexuales sino incluso tu corazón.
Francamente, si prefieres una vida normal, sigue con una chica normal. Si quieres una vida dócil, sólo busca una mujer que se ha permitido a sí misma ser domesticada.  Si sólo deseas sumergir tu dedo del pie en las aguas que fluyen de Shakti, quédate con la mujer segura, domesticada que todavía no se ha sumido en el desenfreno del océano Sagrado Femenino.
Es cómodo Amar a una mujer que todavía no ha activado sus poderes sagrados interiores, porque ella no aprieta tus botones. Ella no te pondrá a prueba. Ella no te presiona para convertirte en tu más alto Ser. 
Ella no va a despertar las partes olvidadas y entumecidas de tu
Espíritu que te instan a recordar que hay más para tu vida aquí que esto.
Ella no va a mirar en tus ojos cansados y enviarte un rayo de Verdad a través de tu cuerpo, sacudiéndote despierto y agitando tus deseos perdidos hace mucho tiempo por el Amor de Almas dentro de ti.
Una mujer dormida, seguro, será maravillosamente satisfactoria y relajante para tu ego, corazón y cuerpo. Ella va a caminar en silencio junto a ti y te hará sentir necesitado, responsable, como que estás cumpliendo con tu papel masculino.
Si esto es suficiente para ti, entonces acéptalo, Ámala con todo tu corazón, permanece fiel a ella y dale las gracias todos los días por el don de su leve, no amenazante presencia femenina en tu vida.
Si esto no es suficiente para ti - si tu corazón, cuerpo y espíritu sólo están anhelando el "otro tipo de mujer". Aquel salvaje - entonces debes saber que estás en la cúspide de la transformación del alma.
Si decides entrar en el aura y el cuerpo de una mujer cuyo incendio espiritual está ardiendo, estás aceptando que necesitas un cierto nivel de peligro y de riesgo con el fin de crecer. Una vez que empiezas a Amar a una mujer de esta naturaleza, debes aceptar la responsabilidad total de los cambios de vida que luego derivarían.
Tu vida no será cómodamente adormilada todo el tiempo. Tu vida no va a permitirte que te quedes atrapado en surcos viejos y rutinas estancadas. Tu vida tomará un radicalmente nuevo sabor y aroma. Vas a ser encendido por la presencia de lo femenino salvaje, y comenzará a enviar ondas de shock eléctrico de luz espiritual a través de tu sistema de chacras entero, que te sintonizarán con la convocatoria de la Divinidad.
La elección de ser sexualmente y románticamente-íntimo con una mujer despierta, necesita de coraje masculino para caminar sin miedo a lo desconocido. Pero vas a cosechar recompensas más allá de la comprensión de tu mente.
Ella te llevará a mundos desconocidos de misterio y magia. Ella te llevará, hipnotizado y medio borracho de Amor, dentro de los bosques salvajes de éxtasis sensual y asombro. Ella te mostrará cielos sagrados tan llenos y ardientes de estrellas que vas a empezar a preguntarte si todavía estás viviendo en el mismo planeta en el que naciste. Ella va a romperte y rasgarte para que tú feroz, corazón apasionado te vuelva medio loco de deseo. Tendrás que consumirla y penetrarla en todos los niveles para que tu esencia masculina pueda consumir y penetrar el mundo - iluminar el universo con tu Amor devoto.
Ella te verá como nunca has sido visto antes. Ella va a confiar en ti. Ella te apreciará. Ella va a reconocer tus esfuerzos para hacerla feliz. Ella va a valorar todo lo bueno que haces, y todo lo bueno que eres. Ella no va a escapar de tu oscuridad, porque tu oscuridad no la asusta. Ella va a abrazarte, besarte, acariciarte y Amarte de vuelta a la vida. Ella hablará palabras que tu alma entiende. Ella no te castigará por tus errores.
Es un riesgo monumental Amar a una mujer despierta, porque no hay de repente lugar para esconderse. Ella lo ve todo, por lo tanto ella puede Amarte con una profundidad y presencia que tu corazón y cuerpo han anhelado mucho, por tanto tiempo, tan ferozmente... que te preguntarás si realmente has estado vivo durante todo el tiempo que has estado fuera.
Amar a una mujer como esta es una opción que eliges para empezar a vivir con tu alma en llamas. Tu vida nunca volverá a ser lo mismo una vez que hayas invitado a su energía en ti.
Toma este riesgo en ti mismo, o da un paso atrás, quédate con la chica normal y acepta una vida segura, diferente, más cómoda y algo más tranquila.
Sólo asegúrate de que si eliges esta última, no te pases el resto de tus días con los ojos mirando hacia atrás sobre tu hombro, tratando de ver una vez más la visión borrosa del Misterio Femenino que ahora ha desaparecido de tu vista…ella se ha ido hace un largo tiempo, de vuelta a las estrellas, las galaxias distantes y los cielos... desde donde ella vino.

Sophie Bashford


27 de abril de 2015

LOS SÍNTOMAS SON EL LENGUAJE DEL ALMA.

A lo largo de nuestra vida tenemos que afrontar determinadas situaciones generadoras de tensiones y conflictos. Además hay una serie de acontecimientos que son especialmente estresantes, como la muerte de la pareja, la separación y el divorcio, el fallecimiento de seres queridos, los despidos o reajustes en el trabajo y la jubilación. Lo que tienen en común todas estas circunstancias es que nos obligan a adaptarnos, nos apremian para que aceptemos los cambios que conllevan, lo que implica, por una parte, incorporar algo nuevo −que de entrada nos da miedo− y, por otra, dejar que se vaya algo que conocemos −que aunque doloroso resulta a la vez tranquilizador.
Frente a los cambios reaccionamos no sólo según nuestra personalidad, más o menos adaptable, flexible y tolerante, sino también a partir de un sistema de creencias que interiorizamos fundamentalmente durante la infancia. Personalidad y creencias constituyen estructuras mentales que a menudo se sienten amenazadas ante los cambios, y como consecuencia se da cierto rechazo y resistencia a ellos. Así, frente a una circunstancia vital especialmente compleja, unida a una falta de recursos internos y ciertas dificultades para adaptarse a ella el ser humano puede generar toda una serie de síntomas, físicos y/o psicológicos, que desde una perspectiva integradora pueden verse como una voz desde el interior que busca ser escuchada.
Por lo general, una persona decide iniciar un proceso terapéutico porque su malestar empieza a ser tan acentuado que se ve «obligada» a pedir ayuda, a buscar a alguien que pueda proporcionarle alivio a sus síntomas y luz en su camino. A veces, esa petición llega incluso mucho después de haber soportado durante un largo período esa oscuridad o sufrimiento existencial. En efecto, taquicardias, temblores, ansiedad, opresión en el pecho, sobrepeso, alergias, problemas digestivos o un estado depresivo son manifestaciones físicas, síntomas que reclaman atención, que se dejan sentir de manera que a la persona cada vez le resulta más difícil vivir haciendo caso omiso de ellos y sin escuchar lo que siente su alma. Porque hay ocasiones en que el alma se queja, protesta y reclama atención. Necesita que la escuchen, aunque algunos intentan hacer lo posible por no tenerla en cuenta.
En verdad no podemos vivir desconociendo nuestras heridas, necesidades y deseos más profundos sin que ello acarree consecuencias. Vivir en la inconsciencia genera sufrimiento. Curiosamente, los síntomas indican la dirección de lo que el alma anhela, pero también aquello de lo que nos defendemos, a lo que nos resistimos con ahínco. Cabría preguntarse entonces: « ¿Qué estoy tratando de evitar?», « ¿De qué me protejo?».
En un sentido amplio del término, los síntomas, sean cuales sean y por extraño que parezca, siempre tienen una intención positiva para quien los sufre. Su sentido es cumplir diferentes funciones para la persona, y así, por ejemplo, sirven para ayudarnos a evitar ciertas cosas y para protegernos de otras, e incluso buscan obtener lo que uno no se atreve a pedir. El entramado de síntomas tiene múltiples significados, pero su finalidad primordial es sernos de utilidad. Porque en última instancia, los síntomas los genera uno mismo, aunque creamos que nos son ajenos y por ello queramos hacerlos desaparecer.
Un síntoma siempre tiene un significado, es un indicador luminoso que atrae nuestra atención y nos informa de que algo está sucediendo. Es tan útil como el pilotillo que se enciende en el coche para avisarnos de que hace falta gasolina o aceite. Los síntomas indican una disfunción, la existencia de cierto malestar interior, dolor y sufrimiento. Podría afirmarse que es la voz del alma que se queja, a la hay que prestar atención y aprender a escuchar. En un plano orgánico, el síntoma es la expresión física de lo que falta en la conciencia, pero la información se halla en la sombra, en el inconsciente, y la persona carece de acceso a ella. Para entender su mensaje y hacerlo consciente es importante analizar el momento de aparición del síntoma, lo que nos proporciona una información relevante: sucesos, sentimientos, pensamientos y fantasías. Y preguntarse: « ¿Qué me impide llevar a cabo este síntoma?», « ¿A qué me obliga?», « ¿Cuál podría ser su intención positiva?», « ¿Qué me quiere hacer ver?».

La depresión es un intento de que se establezca una conexión o comunicación más profunda con el alma, con la totalidad del Ser. Es una bajada a los «infiernos» personales, una parada del ritmo de la vida cotidiana para escucharse, un «no hacer» para enterarse de lo que sucede en el interior. La persona necesita estar en contacto consigo misma, volverse hacia dentro, encapsularse como la crisálida de una mariposa para llegar a tocar fondo. Hasta cierto punto, es necesario aceptar y respetar este proceso, cual animal que lame sus heridas para que sanen.
La depresión proporciona el momento de detenerse y revisar, un espacio para la elaboración de pérdidas y un tiempo para conectar con el alma. Uno se desactiva, se apea de la vida y se entrega a un abandono autocompasivo. La depresión puede desempeñar un papel necesario en el proceso de individuación, un tiempo para madurar, profundizar y reflexionar en pos de la búsqueda de una nueva filosofía de vida. Esa necesidad de aislamiento, silencio y soledad tal vez sea un rito de pasaje, una muerte y resurrección, una transición hacia una reconstrucción interior desde la disolución de viejas perspectivas. El vacío del abismo puede proporcionar sabiduría interior, la aceptación de los propios límites y de la realidad tal cual es, y, como resultado, un sentido de la vida y los valores personales renovados. Un estado depresivo puede verse como un vacío fértil del que puede brotar algo verdaderamente nuevo, o como un proceso de alquimia interior mediante el que llegue a destilarse la propia esencia.
Por su parte, la ansiedad es un estado permanente de miedo que suele aparecer cuando se dan preocupaciones y conflictos no resueltos. Los ataques de ansiedad reflejan miedo al futuro, a los cambios, aunque a la vez sean necesarios. Es sentirse incapaz de lo que la situación requiere. Se acompaña de opresión en el pecho, taquicardia, sudoración, temblores y un nudo en la garganta. La ansiedad es una reacción del organismo ante una situación de peligro, sea éste real o imaginario. En todo caso, es útil porque manifiesta que hay algo que se vive como una amenaza, una alerta ante una situación de peligro o catástrofe. Se trata de hacer consciente e identificar aquello a lo que tenemos miedo, para posteriormente afrontarlo.
Una persona puede quejarse y sentirse víctima de su ansiedad, aunque en realidad es una parte de ella misma la que la genera, es un mensaje dirigido a sí misma. En muchos casos es síntoma de una conducta de evitación: se está eludiendo abordar algún tema que genera dolor o tristeza. Para liberarnos de la ansiedad es necesario ser plenamente consciente de ella, sentirla en profundidad, experimentarla, acogerla e incluso aunque nos suene raro, respirarla. Dejarse llevar por lo que sucede (temblores, estremecimientos…) sin rechazarla ni bloquearla, sintiéndonos responsables de ella. Así, en vez de intentar rehuirla hay que penetrar en ella y preguntarse: « ¿Qué me está pidiendo este síntoma?».
Muchos ataques de ansiedad son una mezcla de emociones, como culpa, rabia, miedo y dolor reprimidos a los que no se les permite la expresión, una «bomba» que si no se exterioriza (eso sí, adecuadamente) causan mucho dolor a la persona. Es posible que requieran un grito, aunque sea a solas, enfadarse, llorar o bien expresar lo que se siente para tomar conciencia de ello. « ¿Qué es lo que me enfada?», « ¿De qué tengo miedo?». Se trata de decodificar el mensaje que quieren trasmitirnos, no de pasarlo por alto o reprimirlo. Porque cuanto más luchemos contra un síntoma más empeorará. Es beneficioso sentirlo, escuchar qué pide, exagerarlo incluso, ya que si podemos exagerarlo también podemos lograr que disminuya. Luchar contra los síntomas sólo sirve para reforzarlos, mientras que abrazar el síntoma nos libera de él.
Otro síntoma bastante común son las cefaleas o migrañas. Si las analizamos con atención podemos darnos cuenta de que suelen aparecer después de períodos de mucha tensión, estrés y una intensa actividad mental, así como de un exceso de estímulos y situaciones en que se está rodeado de mucha gente. El síntoma exige retiro, relajación y descanso, en un espacio en silencio y con poca luz. Si se lo escucha y se le da lo que precisa, remite. Lo interesante sería aprenderlo de una vez por todas, y parar y retirarse antes de que se encienda el piloto rojo de aviso, antes de que empiecen las primeras manifestaciones.
La vida interior nos habla en susurros, y si no somos capaces de escucharla cada vez nos habla más alto. Los síntomas nos comunican una información que está en el inconsciente y pugna por hacerse consciente. El síntoma es la punta del iceberg. De manera que cuanto mayor, más complejo, grave o exagerado sea el síntoma −sea éste físico o psicológico− más inconsciente es, y más sonoro es el grito para que podamos escucharlo, así como mayores son las defensas para que la información pueda acceder a la conciencia. Cuando no nos escuchamos, no nos entendemos o no nos comunicamos con nuestro interior es cuando aparecen los síntomas. Su intención es positiva: en realidad tratan de decirnos algo, darnos una información para que lo inconsciente se vuelva consciente. Los síntomas expresan que una parte nuestra existencia no se puede manifestar, está arrinconada y reclama atención; precisa ser vista, oída, tenida en cuenta. Nuestras creencias nos conforman y limitan. Cuando no estamos en armonía con nuestra propia vida o con la existencia en general, surgen los síntomas e incluso la enfermedad. Desde esta perspectiva integradora, se trata de encontrar aquellos aspectos que han intervenido en el origen y causa de la enfermedad, dar sentido a los mensajes que recibimos y localizar las creencias limitantes y experiencias pasadas que están bloqueando el mensaje y su comprensión.
Aunque a veces no seamos conscientes, en el ser humano existe una necesidad imperiosa de crecimiento interior, de poner fin a lo viejo y gastado. Necesitamos «actualizarnos» constantemente, aceptar y facilitar ese crecimiento tomando conciencia de aquellos aspectos en nosotros que «mueren» y «renacen» sin cesar, que nos hablan de la necesidad de cambio a que tantas veces nos resistimos. La cura está en conectar con el alma y escucharla con amor.

Ascensión Belart
Blog Un viaje hacia el corazón



20 de abril de 2015

¡OJO CON ELLAS!

"Ojo con ellas…andan por ahí, con su atrevido miedo, lindas, leídas, viajadas, sensibles. Ojo con ellas. Vienen de cerrar una puerta con decisión, pero sin olvido. Amaron, construyeron, parieron, cumplieron.
Amaron a su hombre, dieron alas a sus crías y ahora, desentumecieron las suyas: ¡ahí estaban! intactas, brillantes, soberbias, majestuosas, listas para el vuelo: no ya las de un hornero, sí las de una gaviota, soberana y curiosa. Saben de la vida y de tu hambre porque con su cuerpo han sabido saciarlas. Expertas en estupidez y sus matices: se reconocieron inmersas en ella hasta el estupor y soportaron mucho hasta el dolor; sabrán distinguirlas, no lo dudes. Versadas en economía, la aplican en el gesto, en el andar y en su exacta sensualidad. Ojo con sus caderas sabias: ya se estiraron y contrajeron, se estremecieron y agitaron.
Saben del Amor, en todos sus colores, desde el rojo resplandor al mustio gris. Sus piernas fuertes arrastran raíces todavía. Prontas a sentir, van con una vieja canción en los labios, profunda intensidad en la mirada y delicada seguridad en la sonrisa. Pero, si esta advertencia es tardía, y descubres que ya no puedes dejar de pensar en ellas, entonces, ten cuidado de ahora en más, no te equivoques, no lo arruines: no les envíes un mensaje de texto, mejor invítalas un café con tiempo; no recurras al email, preferirán sin duda un poema en servilleta. No les hagas promesas, no les vendas imágenes, mejor exhibe tu autenticidad más despojada. No caigas, por rellenar, en aturdido ruido vacuo, deja que respire un silencio en común. Vienen de quemar las naves y cambiar comodidad indolente por riesgo vital. Avanzan por un camino incierto, pero elegido. En sus carteras, fotos, un perfume y algunas lágrimas. En sus miradas, una decisión...Ojo con ellas… tal vez, si tienes suerte, haya una en tu camino"
Jorge Eduardo Cinto






13 de abril de 2015

CARTA DE AMOR DE JUAN RULFO A CLARA APARICIO.

Chiquilla:
¿Sabes una cosa?
He llegado a saber, después de muchas vueltas, que tienes los ojos azucarados. Ayer nada menos soñé que te besaba los ojos, arribita de las pestañas, y resultó que la boca me supo a azúcar; ni más ni menos, a esa azúcar que comemos robándonosla de la cocina, a escondidas de la mamá, cuando somos niños. También he concluido por saber que los cachetitos, el derecho y el izquierdo, los dos, tienen sabor a durazno, quizá porque del corazón sube algo de ese sabor. Bueno, la cosa es que, del modo que sea, ya no encuentro la hora de volverte a ver. No me conformo, no; me desespero. Ayer pensé en ti, además, pensé lo bueno que sería yo si encontrara el camino hacia el durazno de tu corazón; lo pronto que se acabaría la maldad a mi alma. Por lo pronto, me puse a medir el tamaño de mi cariño y dio 685 kilómetros por la carretera. Es decir, de aquí a donde tú estás. Ahí se acabó. Y es que tú eres el principio y fin de todas las cosas.

Juan

6 de abril de 2015

SON MUY POCOS LOS QUE ENCUENTRAN LA COMPAÑÍA CONSIGO MISMOS .

“Hay personas que tienen pareja pero se sienten 
tan solas y vacías como si no las tuvieran. 
Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado 
de alguien equivocado y en su egoísmo, no permite que ese alguien se aleje aun sabiendo que no le hace feliz. Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos, por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable. 
Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero, pero ese viaje es duro, incómodo y nos llena de dolor y abandono. Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera.  Personas que no se apagan, al contrario, cada día se encienden más  y más. Personas que aprenden a disfrutar de la soledad porque las ayuda a acercarse a sí mismas, a crecer y a fortalecer su interior. Esas personas son las que un día sin saber el momento exacto ni el por qué se encuentran al lado del que las ama con verdadero amor y se enamoran de una forma maravillosa.” 
Teresa de Calcuta 

Cada una de las palabras de esta composición contiene una fuerza enorme.  Lo cierto es que mantenemos de forma equívoca la creencia de que no tener acompañantes en la vida es algo terrorífico. Hay pocas cosas que nos inspiren tanta tristeza y compasión como contemplar a alguien “en soledad”. De hecho, parece que desde la más tierna infancia esto nos resulta chocante, pero lo cierto es que de niños sabíamos apreciar esos ratos con la única compañía de uno mismo.
Hay personas que no saben, no quieren o no conocen la posibilidad de no tener pareja o de caminar solas por la vida, por lo que se asustan ante la gente que prefiere caminar sola. En verdad, la necesidad y el miedo a estar solo se huele, se palpa.
No entienden que la compañía de uno mismo enseña a discernir lo que uno quiere y lo que no en su vida, así como a respetarte y defenderte. Esto favorece que el amor llegue de una forma extraordinariamente diferente que el que llega cuando uno no se cultiva a sí mismo, pues el amor aparece de una forma tan fuerte como el amor propio. Así, las personas que aman por necesidad se esclavizan a sí mismas obligándose a mantener relaciones que están intoxicadas desde el principio. Tristemente esta necesidad abunda, es un virus que nos amenaza de forma permanente, creando dependencias absolutamente letales para el amor propio.
Es por esto que encontrar la compañía en uno mismo es un maravilloso tesoro. No se trata de pensar que somos autosuficientes en todos los aspectos porque, aunque en realidad solo nos necesitamos a nosotros mismos para respirar, el aspecto socioemocional es verdaderamente importante para mantenernos cuerdos. Lo que sí podemos decir es que no necesitamos a nadie pero sí que preferimos ciertas compañías que sintonicen con nuestro interior, aunque haya personas que no lo entiendan. Este asunto de la independencia lo podemos resumir en una simple frase: es mucho mejor que te necesiten porque te quieran y no te quieran porque te necesiten.
La soledad elegida es grandiosa porque te ayuda a conocerte a ti mismo, a valorarte y a confiar en ti como burbuja de protección. No es necesario no tener pareja para elegir la soledad, puedes tener una vida relacional totalmente plena pero necesitar reservarte unos minutos al día o a la semana para ti.
En definitiva, se trata de gozar de momentos de intimidad más que de soledad. Y no solo es una opción, sino que resulta verdaderamente recomendable para todo el mundo.
Frecuentemente nos equivocamos pensando que la soledad elegida y la soledad obligada son lo mismo, siendo la dureza de la última la que identificamos con facilidad.  La soledad obligada, en la que añoras y te sientes aislado ante tu dolor, es un arma que despedaza al ser humano. Además, cuando estamos inmersos en este tipo de soledad,  erramos buscando mostrar indiferencia pensando que eso nos protegerá y enmascarará nuestra desolación, pero con ella solo conseguimos destruir nuestro amor.
Sin embargo esto no pasa cuando la soledad es elegida, cuando necesitamos que ella nos aconseje y nos ayude a encontrar esa parte de nosotros mismos que hemos perdido. Acompañarse a uno mismo y disfrutar de esos momentos de intimidad personal nos ayuda a pensar y a ejercitar nuestra mente.
Pasamos media vida pretendiendo ser y hacer a los demás felices, creándonos una obligación constante de satisfacer lo que los demás demandan sin pensar en nuestro mundo interno. La soledad elegida o autonomía es la experiencia más cercana a la libertad que podemos experimentar, gozando y eliminando la carga de nuestras obligaciones aunque solo sea por unas horas.
Sin duda, a pesar de lo que la sociedad nos dice, acompañarnos a nosotros mismos es algo extraordinariamente deseable y, desde luego, la única vía para alcanzar el equilibrio interior.


Fuente: www.lamenteesmaravillosa.com

17 de marzo de 2015

LA VIDA ME EXCLUYE.

La verdad es que no somos los hacedores de la vida. La vida hace lo que hace, y solo después llega el pensamiento y se atribuye la autoría de cosas que nunca hizo. El pensamiento dice: "¡Yo he hecho eso! ¡Yo he hecho que ocurra! ¡Tengo la vida bajo control!", y nos lo creemos hasta el día que morimos.

Así que decimos: "Veo un árbol", y esa afirmación nos obliga a preguntarnos: ¿quién es el que ve el árbol? ¿Hay dos cosas: la vida y yo, el árbol y la entidad que lo ve? ¿O acaso existe la sola realidad homogénea indivisible, inefable, unificada que es la vida misma, una realidad que no puedo de ninguna manera separar de mí? Cuando regreso a la experiencia presente, lo único que encuentro es un ver sin esfuerzo que está sucediendo ahora mismo, sin ninguna división entre el que ve y todo aquello que está viendo. La vida no tiene fronteras. Ver no tiene dentro y fuera. Hay simplemente ver, simplemente formas, colores y texturas que aparecen en la vasta percepción consciente que soy. Sencillamente, no puedo encontrar la línea divisoria entre lo que soy y todo lo que aparece. No puedo encontrar el lugar donde yo termino y la vida empieza. Tal vez la línea no existe ni nunca haya existido.
Es más tarde cuando el pensamiento dice: "Yo. Yo veo. Yo veo... un árbol". Ahora parece que haya dos cosas: el árbol y yo. Ahora me siento separado del árbol de un modo inexplicable; parece que estuviera, no se sabe cómo, fuera de mí. A cierto nivel, ahora me siento limitado y echo de menos el hogar; me siento separado del árbol y añoro la unión. Me siento separado del cielo, me siento separado de mi cuerpo, de ti, y añoro la unión. Pero antes del pensamiento, antes del sueño de dentro y fuera, ¿existe realmente algo que nos separe? ¿Acaso lo único que existe no es intimidad? ¿Hay necesidad de "re-unión" cuando ya hay unión?Antes del pensamiento, ¿quién está separado de la vida? ¿Quién está incompleto? ¿Quién añora la unión?

Jesús dijo una vez: "Tienes que perder la vida para salvarla". Siempre me había desconcertado esta frase ―parece la paradoja suprema―, hasta que me di cuenta de que quizá se refería a la intimidad total entre lo que soy, en esencia, y la vida en sí. Así son las cosas, en el lugar donde sería de esperar que encontrara una entidad llamada "yo", lo único que de verdad encuentro es esta asombrosa danza de olas, y nada que me separe de ellas. En la ausencia del yo, encuentro la presencia del mundo. El mundo y yo estamos enamorados ―en el verdadero sentido de la palabra "Amor"―. Pierdo la identificación con "mi vida" y descubro mi inseparabilidad de la vida en sí. Descubro que no soy una consciencia, un alma o un espíritu desencarnados separados de la vida, flotando sobre, más allá o detrás de la vida, o que hayan existido antes o existan después de la vida. Soy la vida.
La experiencia presente está tan llena de visiones, sonidos, olores y sensaciones que no queda sitio para un yo separado. ¡La vida me excluye!
Nisargadatta Maharaj pronunció estas bellas palabras: "La sabiduría dice que no soy nada. El amor dice que lo soy todo. Entre ambos fluye mi vida". Como vasto océano de Ser, no eres nada en particular. No eres un yo ni un tú. Lo que eres es el inmenso espacio abierto en el que todo sucede, y reconocer esto da claridad y sabiduría. Pero la claridad y la sabiduría no están completas sin su reflejo: el Amor. Y el amor nace de reconocer que, como espacio abierto, como océano, lo que eres acepta incondicional y profundamente todas las olas que aparecen..., todas las visiones, sonidos, olores y sensaciones que están apareciendo ahora. Todo es inseparable de la nada que eres. En tus ojos, todo es Amado. El reconocimiento de la sabiduría está verdaderamente incompleto sin el reconocimiento del Amor.

Jeff Foster


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