17 de octubre de 2012

DECIDIR.



Asistente: ¿Soy libre de mi historia?

Sesha: Evidentemente la historia quedó escrita. El planteamiento no es si quedó o no escrita, porque evidentemente historia hay. El planteamiento es: ¿la escribiste tú? ¿Tomaste realmente la decisión de escribirla? Para contestar esta pregunta deberías preguntarte primero: ¿tú tomas la decisión de que tus sistemas (mente, prana y cuerpo) funcionen? O acaso, ¿tomas tú la decisión de que tus hijos te quieran? ¿Tú tomas la decisión de que salga el sol?

Deseamos tomar decisiones; queremos controlar nuestro mundo. Sin embargo, el Vedanta enseña que solamente emergerán posibilidades de decidir sobre situaciones que hagan parte de tu propio karma. Nunca jamás emergerá una opción de decisión que no esté hilada a un pasado. ¿Por qué? Porque la representación de tu propio karma no es más que la misma condición histórica que prevalece en forma de presente en cada instante.
Desde la opción de poder decidir sin la presencia de un componente kármico histórico, habría entonces la posibilidad que “tú” le pidieras a tu cuerpo que en vez de tener un color de pelo tuviese otro. En tal caso tú podrías tomar dicha decisión. Sin embargo, la única decisión que puedes tomar respecto a cualquier acción física o mental es la de creer que eres quien la realiza. Esa opción altamente egoísta es la única decisión que realmente tomas; incluso es la única decisión que crees que tomas, porque realmente tampoco la tomas. Finalmente nada haces “tú”. “Tú” no haces ni que salga el sol ni que él se oculte. “Tú” no decides con tus acciones si la ropa que usas se dañará o no con el uso. “Tú” no tienes la posibilidad de determinar nada, excepto la de creer que determinas algo.

A medida que pasa el tiempo, y si eres profundamente observador de los innumerables eventos que están aconteciendo a tu alrededor, algún día notarás que el universo toma dirección en función de tu karma y que dicha dirección se advierte independientemente de tu propia voluntad. La vida, por lo tanto, no es más que la expresión presente del propio karma, ya sea a nivel individual o colectivo. Nadie decide; el karma simplemente expresa en forma de presente las consecuencias previas de las acciones realizadas.
El ser humano debe obligatoriamente actuar, pues ello es parte inherente de la vida; sin embargo, haciéndolo, cree que es él quien realiza la acción, o cree que es él quien toma la decisión de no hacerla. Tu historia te hace creer que eres “algo”. Recordar tu pasado te hace propietario de él. Evidentemente quien es dueño de su historia es tan inexistente en el presente como la historia misma que recuerda y de la cual se apropia. 

El presente, que no es historia, no tiene dueño, no hay “yo”. Crees que eres “algo”, “alguien”, simplemente porque te recuerdas. Tu error es creer que al ser dueño de tu pasado lo eres también de tu presente. El presente es libre, simplemente ocurre, no depende de ti ni de ninguna decisión que tomes. Si yo te preguntase: ¿qué eres tú sin tu historia?, no podrías responder. Para definirte como un ente particular requieres de la historia, de tu propio pasado. ¿Qué eres tú? No me contestes hablando de lo que fuiste, eso no me interesa. Tampoco me interesa el qué serás. No hablemos de lo que serás ni de lo que fuiste, háblame de lo que eres aquí en este instante y ahora. Eres esa fuerza viva y consciente que no puede definirse. Eres la presencia atenta que sabe sin un entorno limitativo. Eres consciencia sin límites, comprensión pura sin limitante, Eso, es lo que eres. Pero ello solamente se advierte cuando reaccionas de forma sostenida ante el presente.
Si eres diestro en sostenerte reaccionando a las acciones en el presente, notarás que si alguien te pregunta: “¿quién eres?”, podrás contestar sin que alguien conteste, pero serás propietario de la comprensión total de quien afirma: ¡Soy Eso! Habrá respuesta, pero no habrá quién responda; nunca podrás decir: “yo hago”, “yo decido”. Tampoco podrás afirmar “yo tengo libertad”, pues no hay nadie libre, ni nadie que necesite ser libre; no hay esclavitud alguna, excepto la de creer que soy un “yo”. Sin embargo, ante la dificultad de reaccionar con naturalidad ante el presente de forma espontánea, coherente y verdaderamente discernitiva, lo único que puedes hacer es recordarte y así creer que decides. Creas un “yo” en función de lo que puedes reconocer de tu historia, o en función de lo que puedes proyectarte con ella en forma de futuro. A ese “yo” le das el nombre de Jordi, le asignas una familia y te atas a las arandelas históricas que recuerdas. Sin embargo, la pregunta previa es: ¿quién eres?, no quién recuerdas que eres. Tú reaccionas definiéndote a través de tu historia, pues la evocas para contestarme. Pero si, en vez de ello, no evocas los contenidos pretéritos y te sumes en lo que eres, en este instante mismo en que te pregunto, lo único que puedes hacer es quedarte en silencio. No tienes finalmente otra opción que un silencio cargado de presencia viva y no-diferenciada, de presencia intensa y profundamente consciente.
Eso sí es lo que realmente eres. A esa presencia viva, consciente y sin límite le solemos denominar Atman. 
Atman es lo que experimenta y lo experimentado, mientras ello hace sin hacer; tú ni eres libre ni decides nada.

Texto perteneciente al seminario del Bhagavad Gita Estancia Segunda impartido por Sesha en Noviembre del 2003 en Olot (Girona)

14 de octubre de 2012

LIDERAZGO EN TIEMPO DE TEMPESTAD.


Nosotros estamos en plena era de la competencia intensa, concurrencia, presión, búsqueda frenética de resultados…Ciertamente tu te preguntas:  ¿para qué sirve todo esto?.
Cuando miro a las personas procurando desesperadamente el éxito, abandonando su felicidad pienso: “ese juego no va a dar resultados. El final de esa película va a ser ruin…Éxito sin felicidad es el comienzo de la desgracia humana”.
Necesitamos ser competentes y competitivos, pero principalmente debemos intentar ser felices pues el mayor éxito es SER FELIZ!
La felicidad no es algo que vamos a encontrar en bienes materiales. El único lugar para encontrarlo es en el fondo del corazón. Mucha gente lucha tanto para tener una casa en la playa y cuando eso ocurre no la aprovecha. Cuántas personas se sacrifican para ir a Europa, pero pasan todo el día dentro del hotel.
Cuando yo era un recién graduado, tuve la oportunidad de trabajar en un hospital de pacientes terminales. Después de algún tiempo, el médico ya sabe cuando llega el momento de que el paciente pase “al otro lado”.
Como siempre sentí amor por los seres humanos, buscaba una forma de estar junto a las personas en sus últimos momentos de vida. Acompañé a muchas de ellas en estos momentos angustiantes y la gran mayoría veía a la muerte con mucha frustración y arrepentimiento, debido a la manera como vivieron y condujeron sus vidas. Algunos decían: “Doctor, siempre me sacrifiqué, y ahora que iba a comenzar a vivir, estoy muriendo. Eso no es justo…por favor no me deje morir.
Mucha gente piensa que la muerte es inevitablemente frustrante y desesperante, pero esto no es verdad. Cuando la persona vive plenamente en determinado momento ella quiere conocer la próxima estación…así como una criatura que tuvo infancia plena quiere avanzar para la adolescencia.
La muerte en verdad, es más un viaje. Pero a la mayoría de las personas muere absolutamente frustrada por no haber aprovechado la vida, y se arrepiente por no haber aprovechado bien el gran regalo que es la vida. Jamás vi a alguien arrepentido por no haber masacrado a alguien.
Todos se arrepentían por no haber amado más, por no haber gozado la vida. Se arrepentía por no haber hecho amigos, por no haber curtido sus hijos, no haber vivido un gran amor, no haber ido tras sus sueños. Y en ese momento, las personas percibían que las cosas más importantes de la vida son las más simples.
La felicidad es hecha de cosas simples como amigos, hijos, familia y compañerismo. Y lo más importante: EL MEJOR MOMENTO PARA SER FELIZ ES AHORA.
Siendo así, no esperes la promoción o la jubilación para comenzar a ser feliz. Sé feliz todos los días, aunque sea un poco pero todos los días. Al final la sensación de ser feliz es el mejor combustible para que sintamos que vivir vale la pena. Y cómo vale!
Si tu trabajo es tu fuente de angustias, para y reflexiona en los siguientes puntos: ¿Será que estoy en el lugar correcto?, ¿Será que estoy en el empleo que corresponde a mi talento?, ¿Será que quiero pasar mi vida entera haciendo esto?. Si no estás feliz, cambia de profesión, de empleo, o aprende más para conseguir un mejor lugar.
A pesar de los problemas que siempre van a aparecer, el trabajo precisa ser un camino para la felicidad y para la realización, nunca un sacrificio.
No hagas algo apenas por obligación, procura tener siempre mucho placer en lo que haces. Vive siempre con mucha pasión. Cuando haces lo que te gusta, los otros no percibirán si estás trabajando o divirtiéndote.
Éxito cuando los niños sonríen para ti, y los perros mueven la cola cuando tu llegas. Victoria es cuando tus hijos tienen orgullo de ti. Éxito es cuando te despiertas en la mañana y el día no pesa en tus hombros. Cuando consigues dejar el mundo un poco mejor cada día. Éxito de verdad, es cuando colocas la cabeza en la almohada para dormir y el gran Creador mira hacia ti con  dulzura infinita y te dice: “GRACIAS HIJO POR CONTINUAR MI OBRA”.

Roberto Shinyashiki



12 de octubre de 2012

¿Y EL AMOR ETERNO?


Ese es de inteligentes que estructuran y modulan los patrones de acción fijos sobre la base de ver al otro como la mano de uno. Cuidarla es mi responsabilidad y viceversa. Saber que no habrá puñalada trapera es la norma. ¡Nunca, primero me matan tres veces! Esa es la clave neuronal del amor eterno, la que mantiene el estado funcional activo y bloquea cualquier cosa que le sea contraria. Es una calidad de estado mental. Si se entiende no hay otra posibilidad que amar al otro; en cambio, querer acostarse con otro y pasarla rico no es amor. Amor es compromiso y cerebral-mente está en el cerebro truhan. Uno no se enamora de una mujer porque tiene unas tetas buenísimas, uno se enamora de su cerebro, porque con él se interactúa y se avanza, con las tetas no. Amar es cerebral-mente un baile y hay que bailar con el que pueda danzar con el cerebro de uno.
Amar es bailar, no hacer gimnasia.
Encontrar eso es muy difícil; hallarlo es un tesoro. 


Rodolfo LLinás





5 de octubre de 2012

ACEPTAR LA SOLEDAD ANTES DE INICIAR UNA RELACIÓN.


En primer lugar tienes que estar solo. En primer lugar tienes que aprender a disfrutar de estar solo, a quererte a ti mismo. En primer lugar sé tan auténtica mente feliz que si no aparece nadie no te importará. Estás pleno, desbordante. Si nadie llama a tu puerta, no pasa nada, no echas nada en falta. No esperas que nadie llame a tu puerta. Estás en casa; si alguien viene, estu pendo. Si no viene nadie, también estupendo. Entonces puedes adentrarte en una relación. Porque entonces puedes ser el amo, no el mendigo, porque entonces serás como un emperador, no como un mendigo.
Y la persona que ha vivido sola siempre se sentirá atraída por otra que también disfruta de estar sola porque los iguales se atraen. Cuando se encuentran dos amos- amos de su ser, de su estar solo-, no se produce una suma de felicidad, sino una multiplicación. Se convierte en un increíble fenómeno festivo. Y no explotan; comparten. No se utilizan mutuamente. Por el contrario, se hacen uno y disfrutan de la existencia que los rodea.
Dos persona solitarias siempre están enfrentadas, una frente a otra. Dos personas que han conocido el estar solas están juntas y ante algo más elevado que ellas. Siempre pongo este ejemplo: dos amantes normales, ambos solitarios, siempre están frente a frente; dos amantes de verdad, en una noche de luna llena, no estarán frente a frente, sino juntos frente a otra cosa. Alguna vez escucharán juntos una sinfonía de Mozart, Beethoven o Wagner. Otras veces escucharán junto a una cascada la música salvaje que fluye allí continuamente. Otras veces, junto al mar, contemplarán el horizonte, hasta donde alcanza la vista. Cuando se conocen dos personas solitarias, se miran mutuamente, porque siempre buscan formas y maneras de explotar al otro, de utilizar al otro, de ser feliz por mediación del otro. Pero dos personas profundamente contentas consigo mismas no intentarán utilizarse mutuamente. Por el contrario, serán compañeros de viaje, como en una peregrinación. La meta es muy elevada, está muy lejos. Los une su interés común.
Por lo general, el interés común es el sexo. El sexo puede unir a dos personas de una forma momentánea, superficial. Los amantes de verdad  tienen en común un interés más importante. No se trata de que no haya sexo; puede haberlo pero como parte de una armonía más elevada. Escuchando una sinfonía de Mozart o Beethoven pueden llegar a estar tan, tan próximos como para hacer el amor, pero en esa armonía superior  de una sinfonía de Beethoven. La sinfonía es lo real; el amor forma parte de esa sinfonía. Y cuando surge el amor por sí solo, sin haberlo buscado, sin haber pensado en él, surge como parte de una armonía más elevada, con una cualidad completamente distinta. Es divino, no humano.

Osho

HAY BESOS...

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvarío
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Gabriela Mistral



29 de agosto de 2012

AMORES IMPOSIBLES.


Todos los amores imposibles son eternos,
el tiempo no los toca
y no existen traiciones entre los amores imposibles.
Amo con toda intensidad, amo sin límites
a cada uno de mis amores imposibles.
A veces el olor del café trastoca el orden de los años
y voy a dar a la madrugada
de un resplandor que a mí me alumbra
o de pronto la voz de Janis Joplin
me ensarta en una noche cítrica,
de alambre,
la noche del hechizo,
puede ser una forma precisa de mecerse el viento entre los árboles
y la danza del cuerpo,
la eterna danza de un cuerpo eterno
entre la eterna danza de la brisa.
Los eternos amores imposibles
no se tocan, no se cruzan, no pueden verse entre sí,
no existen los celos entre los amores imposibles,
son perfectos los amores imposibles.

Darío Jaramillo Agudelo

SRI RAMANA MAHARSHI


Las enseñanzas de Sri Ramana no se daban en general. De hecho, el Sabio no solía dictar «conferencias» ni pronunciar «discursos». Sus palabras se dirigían principalmente al aspirante particular que sentía alguna dificultad en su senda espiritual y buscaba resolverla. Pero, como en la búsqueda del Sí mismo surgen las mismas dificultades y el método de resolverlas es el mismo, las respuestas del Maharshi a las preguntas tienen la cualidad de la universalidad.
Sin embargo, no todo consiste en poder formular las preguntas correctas ni en estructurarlas adecuadamente. Por consiguiente, las «Conversaciones» del Gurú no consisten simplemente en responder a la pregunta, como si se tratara de un examen por escrito. A menudo, el Gurú se mantiene detrás de las palabras que constituyen la pregunta y corrige a quien la formula incluso en el propio interrogante que se plantea. Y, cuando las preguntas que se le formulan son irrelevantes o fútiles, no es al Gurú a quien le concierne satisfacer la curiosidad ociosa de quien le interroga ni confirmarle en sus engaños. Sri Ramana no deja a su interlocutor en el lugar donde estaba. Como lo expresara uno de los devotos: «Todas nuestras preguntas son desde nuestro punto de vista, y las respuestas de Sri Bhagaván son desde su punto de vista. Las preguntas no sólo son respondidas, sino también socavadas».
Con frecuencia, quienes visitaban el Asramam solían preguntar a Sri Ramana sobre poderes ocultos y fenómenos psíquicos. ¿No es bueno adquirir poderes ocultos, tales como la telepatía? ¿No es el poder de hacer invisible el propio cuerpo de uno una señal de sabiduría madura? ¿Puede uno leer las mentes de los demás? La respuesta del Maestro a tales preguntas era que lo oculto y lo milagroso no son lo espiritual. Los poderes supranormales son más bien obstáculos que ayudas en el camino hacia el Espíritu Supremo. A algunos interlocutores les interesaban los temas relativos a los muertos: ¿Qué les ocurre a los muertos? ¿Puede uno verlos? Aquí, nuevamente, Sri Ramana enseñaba que estos problemas eran irrelevantes y que ningún buscador de la Verdad debía interesarse por ellos. Una señora aristocrática y distinguida que le visitó una vez le preguntó: «Maharaji, ¿podemos ver a los muertos?» El Maestro respondió: «Sí». La señora le volvió a preguntar: «¿Pueden los yogis mostrárnoslos?» El Maestro respondió: «Sí, pueden. Pero no me pida que se los muestre, porque yo no puedo». La señora preguntó otra vez: «¿Los ve usted?» Y el Maestro respondió: «Sí, en sueños».
La enseñanza central de Sri Ramana es: la indagación del Sí mismo (o autoindagación). En vez de querer saber esto y aquello, uno debe buscar conocer al Sí mismo. Uno ha de preguntar: «¿Quién soy yo?» en vez de preguntar sobre cientos de otras cosas. La indagación del Sí mismo debería ser la más fácil de todas las tareas. Pero parece ser la más difícil porque hemos devenido extraños para nuestro Sí mismo. Lo que uno tiene que hacer es simple: permanecer como el Sí mismo. Ésta es la Verdad última.

Éste es el estado inherente, natural y eterno de uno. Debido a la ignorancia, nosotros nos identificamos con el no-sí mismo. La más sutil de todas estas identificaciones es con el ego. Busquemos la raíz del ego. ¿De dónde surge este seudo-Sí mismo? Al final de esta búsqueda encontraremos que el ego desaparece dejando que el Sí mismo eterno brille. Así pues, la mejor disciplina es la indagación: «¿Quién soy yo?»

Siempre juntos. Siempre Positivos                                   
Marcelo dos Santos



19 de agosto de 2012

CONVERSATORIOS. 3


                                                                 
¿Qué es un espíritu libre?

S.- Pasemos, pues, al sentimiento religioso. El hombre moderno, que vive conscientemente en el universo de Einstein y no en aquel de Euclides, ¿no puede entrar mejor en comunión con la realidad del universo gracias a una conciencia más experimentada y ampliada de un modo adecuado?

K.- El que quiera ampliar su conciencia, puede elegir entre las psicodrogas que más le convengan. En cuanto a entrar mejor en comunión con el universo gracias a una acumulación de informaciones y de conocimientos científicos acerca del átomo o de las galaxias, es como decir que una inmensa erudición libresca sobre el amor, nos hará conocer el amor. Y, por otra parte, a este hombre ultramoderno, tan al corriente de los últimos descubrimientos científicos, ¿le habrá servido todo ello para iluminar su universo inconsciente? Mientras en él subsista una sola parcela inconsciente, proyectará una irrealidad de símbolos y de palabras por medio de la cual se forjará la ilusión de estar en comunión con algo superior.

S.- Sin embargo, ¿cree usted que es posible una religión futura basada en hechos científicos?

K.- ¿Por qué hablar de una religión futura? Veamos, más bien, lo que es la verdadera religión. Una religión organizada sólo puede producir reformas sociales, cambios superficiales. Toda organización religiosa se sitúa necesariamente dentro de una estructura social. Yo hablo de una revolución religiosa que sólo puede producirse fuera de la estructura psicológica de una sociedad, cualquiera que ella sea. Un espíritu verdaderamente religioso está desprovisto de todo miedo, porque está libre de todas las estructuras que las civilizaciones han impuesto a lo largo de los milenios. Un espíritu semejante está vacío, en el sentido de que se ha vaciado de todas las influencias del pasado, sea colectivo o personal, así como de las presiones que ejerce la actividad del presente, la cual genera el futuro.

S.- Un espíritu así, por el hecho de que se ha vaciado de su contenido, que de hecho lo contenía a él, es extraordinariamente libre...

K.- Es libre, está vivo y totalmente en silencio. Es el silencio lo que importa. Es un estado sin medida. Solamente entonces, y no como una experiencia, se puede ver aquello que no tiene nombre, que  esta ausente; más allá del pensamiento y que es energía sin causa. Si no hay ese silencio creador, se haga lo que se haga, no existirá en la tierra ni fraternidad ni paz, es decir, no habrá verdadera religión.

S.- Todas las religiones preconizan alguna forma de plegaria, algún método de contemplación a fin de entrar en comunión con una realidad superior, cuyo nombre, Dios, Atmán, Cosmos, etc., varía. ¿Qué actividades religiosas practica usted? ¿Reza usted?

K.- La repetición de fórmulas sagradas calma la agitación de la mente y la adormece. La plegaria es un calmante que permite vivir en el interior de un recinto psicológico, sin experimentar la necesidad de destrozarlo, de destruirlo. El mecanismo de la plegaria, como todos los mecanismos, produce resultados mecánicos. No existe plegaria alguna que pueda traspasar la ignorancia de uno mismo. Toda plegaria dirigida a aquello que es ilimitado, presupone que un espíritu limitado sabe dónde y cómo alcanzar lo ilimitado. Eso quiere decir que él tiene ideas, conceptos, creencias sobre todo eso y que se halla atrapado en todo un sistema de explicaciones, en una prisión mental. Lejos de liberar, la plegaria aprisiona. Ahora bien, la libertad es la esencia misma de la religión, en el verdadero sentido de esa palabra. Esta libertad esencial es negada por todas las organizaciones religiosas, a pesar de lo que digan. Lejos de ser un estado de plegaria, el conocimiento de sí mismo es la puerta de la meditación. No es ni una acumulación de conocimientos sobre psicología, ni un estado de sumisión llamada religiosa, en donde se espera la gracia. Es lo que derriba las disciplinas impuestas por la sociedad o la iglesia. Es un estado de atención total y no una concentración sobre algo en particular. Al estar el cerebro tranquilo y silencioso, observa el mundo exterior y ya no proyecta ninguna imaginación ni ninguna ilusión. Para observar el movimiento de la vida, el cerebro debe ser tan rápido como la misma vida, estar activo y sin dirección. Solamente entonces lo inconmensurable, lo atemporal, lo infinito, puede surgir. Eso es la verdadera religión.Lo que queda por despertar

S.- ¿Cree usted que un pensamiento colectivo, que una inteligencia colectiva, habiendo acumulado y sintetizado los últimos logros de todas las ciencias, si es que ese pensamiento pudiera producirse, estaría en condiciones de guiar a la humanidad hacia una evolución sana?

K.- La evolución que conocemos, de la carreta de bueyes al cohete espacial, se ha debido solamente a una determinada parte del cerebro. Aunque esa parte se desarrolle millones de veces más, esto no lograría el más mínimo progreso para el problema fundamental que se plantea la conciencia humana sobre sí misma. Se desarrollará. Ese proceso es irreversible y necesario. Pero existe otra parte del cerebro que todavía no está despierta y que desde ahora mismo podemos darle vida. Ese despertar no es cuestión de tiempo. Es una explosión revolucionaria que surge en el mismísimo origen de todas las cosas e impide la cristalización y solidificación -por los residuos del pasado - de una estructura psicológica. Esa lucidez aborda cada problema a medida que se presenta y, de esa manera, la importancia del problema se vuelve secundaria. Si no surge, y pervive, esa explosión de lucidez, que es energía sin causa, y que no es ni individual ni colectiva, el mundo no conocerá la libertad ni la paz.
                             _______________________________

K.- El silencio, en el corazón mismo de sus enseñanzas, disolvía las barreras: usted no es norteamericano, ruso, hindú o musulmán. Existe aparte de estas palabras y etiquetas, es el resto de la humanidad porque su conciencia, sus reacciones, su fe, sus creencias, sus ideologías, sus miedos, ansiedades, soledad, placer y dolor son similares a los del resto de la humanidad. Si usted cambia, esto afectará al resto de la humanidad.

Siempre juntos. Siempre Positivos                                              
Marcelo dos Santos



11 de agosto de 2012

COMO NOS AFECTA EL NIVEL VIBRATORIO.



“Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.”

Todo en el Universo está en vibración y nada permanece inmóvil. La materia, la energía, el espíritu, son solamente el resultado de estados vibratorios diferentes.
El espíritu representa el extremo polar de las vibraciones más rápidas, cuya frecuencia es tan elevada que parece estar en reposo absoluto. El otro polo lo forma la materia extremadamente densa. Dice el hermetismo que entre ambos polos hay millones y millones de diferentes intensidades y modos de vibración. Sabemos que las moléculas que componen la materia están en constante vibración, y que a su vez, los átomos que las forman, también están en constante movimiento y vibración. A su vez, los electrones y protones también están vibrando rapidísimamente.
Sin temor a equivocamos podemos afirmar que no hay nada en el Universo que no sea “materia mental vibrando en diferentes frecuencias”. La luz, el calor, el magnetismo, la electricidad, son solamente diferentes modalidades vibratorias. Aquel plano misterioso conocido con el nombre de “cuarta dimensión”, es solamente un estado vibratorio de alta frecuencia. Si una persona pudiera hacer vibrar su cuerpo físico a una muy elevada frecuencia por segundo, llamémosla frecuencia X, penetraría físicamente en el mundo de la cuarta dimensión.
Sin embargo, no es aquella remota posibilidad lo que debe interesarnos, sino lo que se refiere al control de las propias vibraciones. En efecto, nuestros pensamientos, emociones, deseos, o impulsos, son solamente estados vibratorios. Nuestro cuerpo físico es un conjunto de sistemas que vibran a una misma frecuencia, y la salud es solamente la armonía vibratoria del cuerpo. Enfermedad es desarmonía.
En el terreno de nuestra vida personal todo gira en torno a la vibración; si estamos alegres es por una vibración positiva, la tristeza es una vibración negativa. Nuestro pensamiento nos hará ser más o menos inteligentes de acuerdo a nuestra vibración mental. Cada persona tiene un largo de onda mental que le es propio, de acuerdo a la frecuencia vibratoria de su inteligencia; mientras más corta es la onda mental, más inteligente será el sujeto, y viceversa.
La dificultad para comunicarse que tienen las personas, proviene de sus diferentes largos de onda mental, las cuales, al no coincidir en sus frecuencias vibratorias, impiden la mutua comprensión. Si queremos comunicarnos con un individuo, y que nos entienda realmente, debemos esforzarnos por adaptar nuestra onda mental a su estado vibratorio, a fin de establecer una perfecta afinidad.
Esto explica las diferencias sorpresivas que se producen entre dos personas que normalmente se entienden bien; una de ellas ha variado notablemente su largo de onda mental, ya sea alargándola o acortándola, dejando al otro “fuera de frecuencia”, tal como si pretendiéramos sintonizar una emisora determinada en una frecuencia que no le corresponde.
Existen diversos motivos por los cuales se producen caídas vibratorias en la gente. Problemas de salud, estados depresivos, inercia, conflictos internos y abulia intelectual, son algunas de las principales causas. En cuanto a los sujetos que tienen permanentemente una onda muy larga (de baja frecuencia), esto se debe a la falta de preparación intelectual del individuo.
También influye de manera muy poderosa en las vibraciones de la gente, el medio ambiente, ya que vivimos en un océano de vibraciones, las cuales nos impactan constantemente, despertando en nosotros fuerzas de calidad similar. El espacio cósmico y terrestre que nos rodea, está saturado de vibraciones, y ellas influyen de manera determinante en las personas.
En los habitantes de una ciudad, por ejemplo, se puede apreciar, al observarlos, un ambiente vibratorio positivo o negativo, y lo mismo ocurre al visitar el hogar de alguna familia, donde sentiremos de inmediato una irradiación cálida y positiva, o bien, una fuerza que nos repele. Lo que ocurre en nuestras habitaciones, es que la irradiación vibratoria de las personas que allí viven, penetra en la construcción material, impregnándola con energías positivas o negativas, las cuales son captadas fácilmente por los visitantes. Es por eso que hay lugares que al visitarlos despiertan en nosotros una tristeza intolerable, que llega en algunos casos hasta una profunda depresión con tendencia al suicidio.
Estamos, simplemente, recibiendo los estados anímicos de quienes vivieron o trabajaron en ese lugar. Los hábitos de conducta, los estados emocionales, los pensamientos habituales, y las normas morales y espirituales del individuo, determinan la bondad o inconveniencia de sus estados vibratorios, lo que a su vez influye de manera decisiva en su vida cotidiana. Las familias y grupos de humanos en general, se constituyen en vórtices de energía, los cuales dejan sentir su poder en quienes entran en contacto con ellos.
Las vibraciones se van acumulando en el individuo, es decir, éste va haciendo acopio de buena o mala vibración, y hay momentos en los que el sujeto es una verdadera bomba de tiempo por la fuerza en estado latente que tiene en sí mismo, destructiva o creadora, la cual, con el influjo de un detonante adecuado, se descargará violentamente, produciendo acontecimientos favorables o negativos.
Esta fuerza tiene la particularidad de afectar intensamente a las personas que entran en contacto con el sujeto que vibra de manera intensificada, pudiendo resultar éstas, contagiadas con lo que el “emisor” siente. Tal caso ocurre cuando alguien nos cuenta sus penas, por ejemplo, y el afectado, después de esto, queda en excelente estado de ánimo, y nosotros, en profunda condición depresiva. Tal vez, uno de los profesionales más afectados por este fenómeno, sea el psiquiatra, quien se contagia con las lacras mentales de sus pacientes, y ellas empiezan a perjudicarlo a él.
Aquellos sitios donde se da rienda suelta a las pasiones inferiores, tales como bares o casas de prostitución, son centros de vibraciones inferiores y negativas que perjudican notablemente a los, parroquianos. Todo hombre que quiera tener éxito en sus empresas personales o que desee aumentar su capacidad de realizar cosas, ya sea en el terreno espiritual o material debe, por medio de la autodisciplina, elevar sus vibraciones para no ser afectado por aquello que se denomina “mala suerte” o desgracia.
Es preciso, practicar una rígida higiene mental, a fin de no ser afectado por lo negativo del ambiente en el cual nos desenvolvemos. Existen fuerzas tan poderosamente negativas que pueden matar a una persona, ya que su tono o nota básica, es destructiva o desintegradora. Sabemos que existen sonidos (vibraciones) que pueden destruir la cohesión de la materia (infrasonidos), o bien, que pueden producir un efecto curativo medicinal (ultrasonidos). Conocido es el poder del rayo laser (vibración), cuya luz puede perforar el material más duro.
El sapiens busca de manera inconsciente un remedio para sus desarmonías vibratorias, y recurre para esto a la buena música, la cual restablece el equilibrio interno. Sin embargo, existen ritmos musicales de tal disonancia que crean estados negativos dentro de las personas. El sonido de ciertos instrumentos posee cadencias de tal índole, que provoca bajo ciertas condiciones, estados de profunda tristeza, como es el caso de la quena, especie de flauta indígena. Conocemos también el pernicioso efecto de los ruidos que sobrepasan ciertos decibeles de potencia, y que provocan una considerable fatiga nerviosa que repercute en la pérdida de la eficiencia humana, tanto en lo manual como en lo intelectual.
La vibración de la palabra humana tiene también poderosos efectos bienhechores o perniciosos en quienes la escuchan. Hay personas de gran simpatía personal, pero cuya voz, sin tener un tono desagradable, resulta repelente. Esto depende del resultado del choque de las oscilaciones sonoras. Si aquellas que recibimos son armónicas a las nuestras, sentiremos simpatía y agrado, y viceversa. La gente no se da cuenta en qué medida se le acoge bien o mal de acuerdo a las vibraciones que se emiten.
Es simple comprobar la influencia de las energías oscilantes del individuo. Existe un experimento muy simple para esto y que consiste en tener dos grupos de pequeñas plantas de interior, las cuales se deben separar en dos facciones. A una de ellas es preciso hablarle todos los días, tal como si fueran seres racionales, expresándoles por medio de las palabras, pensamientos de amor, amistad y fortaleza. El otro grupo se deja abandonado a su propia suerte. Con el correr de los días se verá cómo las plantitas regalonas se ponen mucho más hermosas y crecen más rápidamente, aunque tengan exactamente la misma tierra, luz, y riego que las otras.
Otra experiencia muy simple consiste en comprobar nuestro poder de inducción vibratorio sobre la gente. Para esto, es necesario dirigirse a alguien que nos tenga notoria antipatía. Venciendo el rechazo que esta persona nos provoque, nos esforzaremos en sentir por ella una profunda simpatía y cordialidad, y después de poco, veremos cómo cambia radicalmente y pasa a tener una gran amistad por nosotros. Muchas veces, somos nosotros mismos quienes provocamos rechazo en la gente por nuestra hostilidad hacia ellas.
A través del principio de vibración es posible comprender que las maldiciones existen efectivamente, pero no tienen nada de sobrenatural; son solamente la condensación y proyección de vibraciones fuertemente destructivas. Con las bendiciones ocurre el mismo fenómeno, pero como se comprenderá, a la inversa.

Publicado en facebook por la página "AYURVEDA TIBETANO"

5 de agosto de 2012


¿EXISTEN GRADOS DE AMOR EN LA AMISTAD, IGUAL QUE EXISTEN GRADOS DE AMOR EN LA PAREJA?


Alejandro Jodorowsky:  Tenemos que establecer una diferencia entre amor de amig@s y amor de amantes. En el amor de amantes, ambos unen estrechamente los centros intelectuales, emocionales, sexuales y corporales. Si uno tiene una idea, el otro aporta otra que la complementa. Si uno desborda cariño, el otro se convierte en cáliz para recogerlo sin perder una partícula. Si uno se inflama en el calor de la pasión, el otro se agrega entero a la hoguera, dejándose consumir. Si uno ofrece sus brazos, su piel, sus latidos, su materia entera, el otro establece su nido en ese cuerpo que le parece abarcar el universo entero… En el amor de amig@s, el centro sexual se reserva para otros enlaces y el cuerpo no se ofrece como hogar. L@s verdader@s amig@s caminan juntos, respetando los límites del otro, sin jamás violar las fronteras. Ahí no hay exclusividad ni celos, hay una total ayuda para que el otro despliegue sus alas y vaya en busca de lo único que en nuestro mundo industrial no puede comprarse ni venderse: el amor… El amor es total, abarca todos los centro y más. Cuando no es así, no es verdadero amor. El verdadero amor , como el universo, está en continua expansión, nunca cesa de aumentar. Comienza por una semilla animal, necesidad de la compañía material y sexual, luego abre el corazón y deviene tierno, cariñoso … pero va a más… invade el espíritu, atraviesa el espacio hacia todas las direcciones hasta llenar al cosmos, perfora el tiempo y se hace eterno… En la amistad se asciende por otra escalera: se va del egoísmo a la generosidad hasta llegar al don de sí. Me uno al otro porque es mi igual, en él/ella se sacia mi sed de encontrar un espejo, alguien que es como yo, que me escucha y ve con infinita paciencia. Luego, si progresa mi conciencia, comienzo a compartir, “lo mío es tuyo, lo tuyo es mío, toda la sangre formando un río”… Compartimos los éxitos, los fracasos, las aventuras, los sueños… Por último, cuando conocemos la compasión y domamos a la muerte, ella ya no nos persigue sino que nos acompaña como una perra fiel, vemos lo efímero del otro, sabiendo que nos vamos pronto o tarde a perder…”Tú caminarás por tu sendero, yo por el mío. La fuerza de tu recuerdo me impulsará, alimentará mi alma cada día, pero tu presencia sólo será una ausencia sagrada”. La rosa se deshace, queda su perfume.

Respuesta de Alejandro Jodorowsky a Plano Creativo

3 de julio de 2012

YO HUELO A TI.


Yo huelo a ti.
Me persigue tu olor, me persigue y me posee.
No es este olor un perfume sobrepuesto sobre ti,
no es el aroma que llevas como una prenda más:
es tu olor más esencial, tu halo único.
Y cuando, ausente, mi vacío te convoca,
una ráfaga de ese aliento me llega del lugar más tierno de la noche.
Yo huelo a ti
y tu olor me impregna después de estar juntos en el lecho,
y ese fino aroma me alimenta,
y ese aliento esencial me sustituye.
Yo huelo a ti.

Darío Jaramillo Agudelo


30 de junio de 2012

SINCRONICIDAD


No existen las casualidades: Todo es Sincronicidad
¿Has experimentado alguna vez el placer de encontrar a la persona exacta que necesitabas, aparecida de la nada?, ¿recibiste la llamada de alguien del pasado de la que apenas unas horas antes te habías acordado sin motivo aparente?, ¿ese libro que encontraste al azar que responde a la duda que te tenía bloqueado? 
Eso no es casualidad es sincronicidad…
La sincronicidad nos representa en el plano físico la idea o solución que mora en la mente de la manera más fácil y sin apenas esfuerzo.
Se trata de vivir el mayor tiempo posible en ese “fluir” que hace que la vida parezca una aventura permanente, un viaje de descubrimiento constante sobre uno mismo, sobre los demás y el universo.
Decir sincronicidad es lo mismo que decir magia.
Sincronicidad es un término originariamente acuñado por Jung que se refiere a la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no se puede explicar pero que tiene sentido para el observador, es decir, ese tipo de eventos en nuestra vida que solemos achacar a la casualidad, a la suerte, o a la magia.
La simbología y el sentido de estos acontecimientos nos da el mensaje exacto que el universo representa para nosotros igual que si fuera una sesión de cine particular. Las ideas poseen una vibración, a otros niveles tienen forma y color que hace que atraigan lo análogo.
Al atraer lo que se le asemeja podemos leer en la materia lo que realmente pensamos sobre nosotros mismos y del universo, y tomar decisiones sobre lo que deseamos ver convertido en realidad y lo que no.
Pero entonces diríais ¿y porque no vivimos permanentemente en ese estado idílico en el que todo se resuelve, en el que la información fluye, en el que si fuera verdad seríamos como pequeños dioses creando lo que se nos antojara?. 
Pues siempre depende de que en la mente haya mensajes positivos, y emociones bondadosas en el corazón, normalmente experimentamos desde la idea preconcebida y decidimos luego que sentir por ella, emitimos un juicio antes de que la realidad se presente y hace que no veamos lo que es sino lo que queremos ver, y la magia se desvanece bajo el peso de la razón sin sentimiento, por el miedo a lo desconocido. El miedo y la duda corta el flujo instantáneamente.

Batriz F.Del Castillo

24 de junio de 2012


UN HOMBRE JOVEN Y UNA MUJER MAYOR


Un hombre joven, una mujer mayor. Año 1972. Se encuentran solos en una habitación escuchando música. Lo hacen en un tocadiscos que él acaba de comprar porque ella no tenía ninguno.
Él quiere que ella escuche un disco que ha grabado. Le ha puesto música a letras de su marido muerto hace muchos años.
En un momento, la música reproduce la voz del hombre joven cantando
"una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna"
Ella sabe que esa mujer es ella misma. Han pasado decenas de años desde entonces; tanto muerto, noche grande.
Tras escuchar todas las canciones, ella le agradece el disco de tal forma que él acaba por avergonzarse.
Y yo pienso que, por aquel rato, quizá la humanidad haya tenido sentido.

Publicado por Gaztea en el Blog “Al Calor de la Fragua”




13 de junio de 2012

SAL CON UNA CHICA QUE NO LEE (Charles Warnke)

Razones para tener en mente al momento de escoger entre la chica del bar o la de la biblioteca, 
la del maquillaje corrido o la del morral repleto de libros.
Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela. 

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)
Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.
Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.
Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.
Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace. Por lo menos tiene que intentarlo.
Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.
Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.
¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.
Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.
Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.
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